La relación UE-América Latina plantea muchos interrogantes.
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Muchos esperan que la Cumbre de Viena de nuevo impulso a las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay).
Como ejemplos a seguir se presentan los acuerdos entre la UE y México, primero, seguido por el firmado con Chile.
Pero estas negociaciones fueron con países individuales. Por lo tanto, numerosos expertos recomiendan la vía bilateral para lograr avances reales, ya que parecen ser más prometedoras las multilaterales, es decir, con un grupo de países como el Mercosur, o la Comunidad Andina.
Precisamente la esperanza de avanzar en un acuerdo UE-Mercosur es ya un viejo clásico en las relaciones biregionales, igual de tradicional que los escasos avances hacia un acuerdo.
Multilateral versus bilateral
A nivel oficial se insiste la vía multilateral, "es más lógico negociar entre bloques", sostiene por ejemplo el Secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias.
Sobre el papel pocos discuten esta postura. No es necesario acudir a los libros de texto para constatar que resulta más eficaz reducir el número de interlocutores para negociar con éxito.
Sin embargo, muchos expertos destacan que los problemas al interior de grupos como el Mercosur o la Comunidad Andina explican por qué no se ha avanzado en la medida deseada.
Así, no pocos en Uruguay esperan que Montevideo se distancie del Mercosur, aunque las autoridades no dudan. "El Mercosur es una realidad viable", le dijo a la BBC el Ministro de exteriores uruguayo, Reinaldo Gargano. Su compatriota Iglesias tampoco duda de que esta unión aduanera "subsistirá".
Pero "la mera existencia de un bloque no lo hace eficaz", explica en la BBC el economista David Bach, del Instituto de Empresa de Madrid. Es decir, más allá de formular posturas comunes, "se debe disponer de mecanismos institucionales capaces de articular y defender hacia fuera esas posturas comunes", añade.
"Esta es la debilidad del Mercosur y de la Comunidad Andina, más allá de los problemas internos", señala este experto en comercio internacional.
El tamaño no importa
La UE sirve como ejemplo. Como bloque ha ganado en peso e influencia no por haber crecido en número de miembros, sino porque puede coordinar mejor las posturas de sus integrantes.
La clave está en "una coordinación que funcione dentro del bloque, ya que el bloque por sí mismo no alcanza", explica David Bach.
La UE "fue exitosa en su coordinación de políticas comerciales en los años 1990, pero recién hace poco logró una mejor coordinación financiera", añade.
Esto relativiza las referencias al tamaño de las economías de Latinoamérica como aval de su potencial como socio de la UE. Es decir, el criterio debe ser la calidad de sus instituciones y no la cantidad de habitantes o el producto económico agregado.
Riesgo bilateral
Al mismo tiempo, cabe destacar que el raciocinio económico debe funcionar en el contexto político.
Así, el tejido de acuerdos bilaterales firmados por los EE.UU., por ejemplo, atrae "cada vez más críticas justificadas, porque debilita los acuerdos alcanzados en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC)", apunta Bach.
Es decir, se pueden producir asimetrías importantes al negociar con un país más pequeño.
En el caso de la UE y Latinoamérica, "el arbitraje en las negociaciones comerciales se puede evitar, si se aplica una estrategia multilateral", matiza este economista.
Equilibrio político
Asimismo debe considerarse un elemento de credibilidad política.
"La UE no puede criticar a los EE.UU. porque negocia a nivel bilateral con resultados que anulan lo acordado en la OMC, para después dejar de negociar con los bloques latinoamericanos", señala David Bach en la BBC.
Esta obligación de mantener la consistencia política dificulta un cambio de estrategia por parte de Bruselas.
Por lo tanto, algunos analistas recuerdan que la apuesta por negociaciones multilaterales incluye también un objetivo político. Se trata de mostrar unidad y coherencia que vayan más allá de la sobriedad de datos económicos.