Arminda Quintana llora desconsolada mientras enciende una vela en
memoria de su hija.
No puede reponerse de la pérdida de Elizabeth, de
doce años. La hermana de Arminda, milagrosamente se salvó.
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Que una vez en la vida se haga una justicia digna. Que paguen lo que tienen que pagar, acá en la tierra por lo menos. Para que nosotras las mamás sintamos un poco de alivio. En nombre de todas las personas que fallecieron y de todas las criaturas que murieron.
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Elizabeth vino
al supermercado con mi hermana. Ella pudo salir por un boquete que se
abrió en la Avenida Artigas, pero mi hija murió de asfixia. Era
imposible. No tenía la fuerza. Mi hermana cuenta que mucha gente se
cayó sobre ellas. Toda la gente que subía corriendo de nuevo la
escalera cuando se cerró el portón. Chocaron con la gente que salía
corriendo del supermercado.
Elizabeth y mi hermana se cayeron de espaldas. Mi hermana dice que
como vacas se subían encima de ella. La gente buscaba una salida, que
no había. Es por eso que no pudieron salvarse muchas personas. Espero
que Dios haga justicia. Que cumplan los que tienen que cumplir la
condena, para que podamos estar un poco más tranquilas.
Que una vez en la vida se haga una justicia digna. Que paguen lo que tienen que pagar, acá en la tierra por lo menos. Para que nosotras las mamás sintamos un poco de alivio. En nombre de todas las personas que fallecieron y de todas las criaturas que murieron. Criminalmente les tuvieron que
matar.
