El presidente Uribe decidió supervisar el operativo de contra ofensiva.
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Tras la pérdida de 25 soldados en un día en enfrentamientos con rebeldes de las FARC, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, decidió participar personalmente en la contraofensiva militar.
Mil efectivos, apoyados por helicópteros, han sido desplegados al sureño departamento de Putumayo en persecución de una columna de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que atacó una base militar dando de baja a 19 soldados.
El presidente Álvaro Uribe se sumó a los altos mandos militares reunidos en Puerto Asís, la zona del ataque, 550 kilómetros al suroeste de Bogotá.
"Nos duele inmensamente la muerte de los soldados, pero claudicar frente al terrorismo es ofender la democracia", dijo el presidente.
Uribe reiteró que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), principal grupo armado del país, deben ser consideradas "terroristas, financiados por el narcotráfico, que han maltratado al pueblo colombiano".
Los familiares de los soldados esperan información de su suerte.
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El presidente mantuvo un consejo de seguridad con las autoridades militares y civiles del municipio del Puerto Asís, Putumayo, cercano a la frontera con Ecuador.
Tras el mismo expresó su decisión de "derrotar el terrorismo como lo haría cualquier democracia europea".
25 bajas
La dura postura del gobierno colombiano ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos y la situación de violencia ha preocupado a Naciones Unidas, en especial lo que tiene que ver con la crisis humanitaria.
Aparentemente, unos 300 rebeldes de las FARC emboscaron el sábado un convoy del ejército, 19 soldados murieron y otros 19 quedaron en situación de desaparecidos.
Sin embargo, el ejército anunció que todos ellos fueron hallados con vida.
Otros seis soldados murieron en el noreste del país, en lo que fue la jornada de más muertes militares en casi tres años.