El presidente electo de Bolivia, Evo Morales, se reunió este martes con su par de Argentina, Néstor Kirchner, para discutir los temas que conformarán la agenda bilateral en los próximos años.
La visita de Morales fue más de carácter simbólico que político.
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Sin duda para el gobierno argentino el principal tema en la agenda es la exportación de gas, ya que Argentina depende del gas boliviano para abastecer parte de su consumo interno, que se ha incrementado en los últimos años.
En una conferencia de prensa posterior al encuentro con Kirchner, Morales señaló que no había venido a Argentina para hablar del precio de las exportaciones de gas, si bien aclaró que el tema energético es de vital importancia para su país.
"A qué gobierno no le interesa que suban los precios del gas, que se aumenten los volúmenes de importación (...) estamos revisando los contratos que hicieron los gobiernos anteriores...", señaló Morales.
Actualmente Argentina, al igual que Brasil, paga un precio inferior al internacional por el gas boliviano, pero Morales ha dicho que esto cambiará en el futuro, aunque hasta el momento no ha dado detalles al respecto.
Visita sin definiciones
Morales sólo se refirió al tema del gas cuando se lo preguntaron directamente; en su alocución a los periodistas prefirió hablar de lo productiva que había sido la reunión con Kirchner.
Bolivia es el segundo país con la mayor reserva de gas en Latinoamérica.
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"Encuentro un compañero, un hermano, un experimentado presidente que empieza a resolver los problemas en este país vecino (...) Me he dado cuenta de que tenemos muchas coincidencias", dijo Morales.
El viaje a Argentina es la última etapa de la gira internacional de Morales antes de su toma de posesión, que tendrá lugar el próximo domingo.
A pesar de que se tocaron temas puntuales, la visita del presidente electo de Bolivia tuvo más un carácter simbólico que de búsqueda de resultados concretos.
En la primera etapa de su gira mundial, Morales visitó Cuba, Venezuela y Brasil, además de otros países, pero no aclaró si vendría a Argentina.
Al parecer, Kirchner se había olvidado de invitarlo cuando lo llamó para felicitarlo por su triunfo en la elección.
El viaje de este martes fue, según los analistas, una manera de dejar en claro que las relaciones entre el nuevo mandatario de Bolivia y el gobierno argentino no se han visto afectadas por el malentendido.