El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, convocó a una Asamblea
Constituyente y a un referendo sobre autonomías
regionales en un intento por superar una crisis social
que amenaza con paralizar al país.
Luego que el Congreso no logró ponerse de acuerdo para
esta convocatoria, Mesa dirigió un mensaje al país y
dijo que tomó esta decisión para "destrabar lo que se
está convirtiendo en un peligrosísimo
empantanamiento".
"Estoy marcando una decisión en favor del país y la
unidad de Bolivia", afirmó Mesa en un breve discurso
difundido cerca de la medianoche del jueves.
Durante el día, las insalvables diferencias entre los
partidos políticos del Congreso habían impedido un
acuerdo que permitiera a los parlamentarios realizar
esta convocatoria.
El partido Movimiento al Socialismo, cuyo jefe es el
líder indígena Evo Morales, anunció que impediría la
sesión del Congreso, porque supuestamente allí se
pretendía convocar a un referendo autonómico en
detrimento de la Asamblea Constituyente.
Morales descontento
Al conocer la convocatoria por decreto para ambos
eventos, Morales dijo que no es un procedimiento
constitucional y que "ha sido simplemente para
desmovilizar a los movimientos sociales".
Un paro indefinido convocado en El Alto logró el jueves su día de mayor éxito.
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Estos movimientos sociales han logrado bloquear las
carreteras de gran parte del país para obligar al
Congreso a convocar a la Asamblea Constituyente.
La sede de gobierno quedó aislada el jueves
debido a los cortes de ruta y el paro
de transporte público.
La Paz también ha sido afectada desde hace tres
semanas por multitudinarias manifestaciones de
diversos sectores que pedían una Asamblea
Constituyente.
Morales no ha sido el único en cuestionar la legalidad
y pertinencia del decreto que convoca simultáneamente
para el 16 de octubre al referendo autonómico y
Asamblea Constituyente.
Dirigentes empresariales
Los dirigentes empresariales que impulsan el
movimiento autonómico regional rechazaron también
la convocatoria porque afirman que es inconstitucional
y suplanta una atribución del Congreso.
La Paz quedó aislada y paralizada.
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Dirigentes de partidos políticos con representación parlamentaria también expresaron su rechazo a la iniciativa del presidente Mesa.
Tras el fracaso de la negociación política del jueves, los congresistas postergaron sus sesiones hasta el próximo martes.
Según el procedimiento constitucional, en esas sesiones los parlamentarios deberían refrendar la convocatoria de Mesa para que tenga valor legal.
Mientras tanto, siguen vigentes los cortes de ruta y persisten los llamados a protestas por parte de varios sectores sociales para presionar al Congreso a convocar a la Asamblea Constituyente.
El alcalde de la sede de gobierno, Juan del Granado, se ha sumado a las presiones al parlamento y anunció que se declarará en huelga de hambre junto a organizaciones civiles de La Paz si el Congreso no ratifica la convocatoria del ejecutivo.