El gobierno de Estados Unidos pidió a los cubanos que no traten de inmigrar ilegalmente al país, 24 horas después de decidir la repatriación de 15 balseros a la isla.
"Apelamos una vez más a los cubanos para que no arriesguen sus vidas en alta mar", declaró en conferencia de prensa el vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack.
Las declaraciones del vocero se producen en medio de las críticas del exilio cubano en Miami por la deportación de los 15 balseros, luego de que estos llegaran a un puente derruido en uno de los Cabos de Florida.
Actualmente, los cubanos sólo pueden permanecer si alcanzan territorio estadounidense, en lo que se conoce como la política de los "pies secos", introducida en 1999 por el Servicio de Inmigración y Naturalización.
Si son interceptados en el mar ("pies mojados") se los envía de regreso.
Los balseros a punto de ser deportados alcanzaron un viejo puente destruido que, al estar colapsado, perdió su conexión con tierra firme, lo que motivó la polémica decisión de las autoridades y las posteriores críticas de la comunidad cubana.
McCormack, quien recordó que las normas de asilo son competencia del Departamento de Seguridad Nacional, reiteró que EE.UU. "sigue firmemente comprometido con una inmigración de Cuba segura, legal y ordenada".