El presidente de Perú, Alejandro Toledo, realiza estos días una visita oficial de Estado a Israel, y en pocos días se reunirá con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas.
Toledo, quien se encuentra de gira por Medio Oriente, visitando el Muro de las Lamentaciones.
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"Si hay algo que podemos hacer por la paz, aquí estamos y queremos ayudar"- dice a
BBC Mundo, recalcando que "no se puede hacer paz con una pistola sobre la mesa".
Pero fue inevitable, al entrevistarle en Jerusalén, hacer referencia también a temas
ajenos a su visita a Israel, la cual reviste un tono especialmente cercano en el plano bilateral entre ambos países y también fructífero en el aspecto de cooperación y comercio.
Es por ello, que planteamos al Presidente Toledo preguntas concretas sobre la solución del duro diferendo entre su país y Chile, así como también a las acusaciones de una comisión en el Congreso sobre su supuesta participación en la falsificación de gran parte de las firmas con las que registrara a su movimiento "Perú Posible" como partido político.
Este es el diálogo de BBC Mundo con el mandatario peruano.
¿Qué me podría contar sobre cómo fueron las negociaciones que condujeron a la distensión con
Chile? Ahora el comercio florece, el
acercamiento es grande. ¿Cuáles fueron los entretelones de ese cambio?
Voy a darle una primicia. Lo trabajé yo con el
presidente Lagos.
Con Chile tenemos una relación comercial muy fuerte. Chile tiene una inversión acumulada de US$4.000 millones en Perú. Tenemos una balanza comercial de US$1.000 millones y hemos firmado acuerdos que nos están llevando a un Tratado de Libre Comercio. Compartimos una frontera. Tenemos un pasado, pero es importante no quedarnos atrapados en él. Hay que mirar al futuro.
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Por dignidad, no para engendrar conflicto sino por dignidad, el pueblo peruano necesitaba disculpas públicas para sellar ese impasse
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Este conflicto que surgió a la luz de nuevas evidencias de venta de armas de Chile a Ecuador, en plano conflicto entre Perú y Ecuador en 1994 y 1995, siendo Chile garante de la paz, nos ha dolido.
Y por dignidad, no para engendrar conflicto sino por dignidad, el pueblo peruano necesitaba disculpas públicas para sellar ese impase. No podemos regresar al pasado y decir cuántas vidas costaron las armas que Chile vendió a Ecuador.
Para nosotros, el capítulo está cerrado. No
tengo ningún rencor. El futuro nos espera y se
cerró ese capítulo. El pueblo peruano ha recibido
las disculpas públicas de parte del gobierno
chileno y para nosotros el incidente ya pasó.
Usted dijo cuando la compaña electoral tras la
cual llegó a la presidencia, "soy un indio terco
y rebelde". ¿Cree que por eso se logró resolver el
problema con Chile? Y dicho sea de paso ¿también
hoy se presentaría usted en esos términos?
Ahora no puedo decir eso. Como presidente
debo decir que soy rebelde y tenaz, no
terco. Cuando termine de ser presidente volveré a
mi terquedad.
Creo que mis 58 años de vida me han
permitido avanzar, salir de la pobreza extrema y
atravesar por un largo camino, llegando a tener
el privilegio de conducir los destinos de mí
país, en base a una combinación de profundas
convicciones, de mi preocupación por los pobres
y por la paz, y de nunca olvidarme de mis
orígenes.
Tengo una deuda que quiero pagar a mi pueblo. Soy el primer presidente con esta composición étnica andina, que por primera vez en 500 años fue elegido democráticamente.
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Ahora yo tengo la responsabilidad de trabajar por la institucionalización de la inclusión social, de aquellos que estuvieron excluidos por 500 años
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Eso causa grandes problemas para el status quo. Sé que muchos no digieren todavía eso. No tienen el nivel de tolerancia para tener en el Palacio de gobierno a un presidente así.
Ahora yo tengo la responsabilidad de trabajar por la institucionalización de la inclusión social, de aquellos que estuvieron excluidos por 500 años. Ahora les toca también tener su voz y por eso hemos creado un Instituto Nacional de Pueblos andinos, amazónicos y peruanos. Se lo encargué a la Primera Dama y ha trabajado con enorme tenacidad, a veces incomprendida.
Ya tenemos una institución que tiene rango de Ministerio o sea que habrá una mujer u hombre que venga democráticamente elegido de los pueblos indígenas, amazónicos y afroperuanos, que estará en el gabinete. Quieran o no quieran lo tendrán
que aceptar los presidentes que vengan.
Recién hablaba usted sobre algo que puede
decir cuando ya no sea Presidente. ¿Eso significa
en el 2006 o antes? Con los últimos problemas que
ha tenido en el Congreso y las acusaciones en el
tema de las firmas, ¿no le pueden afectar el futuro?
Yo seré presidente hasta el 28 de julio del
año 2006. Y le aseguro que
esto de las acusaciones, es una piedra más en el
camino, que yo he aprendido a saltármelas.
Sé que he pisado muchos callos, no sólo con ser un
"intruso" en la política, en el sentido de buscar mi inclusión, de reivindicar la participación de mi pueblo. Pero tengo un compromiso para que aquellos que fueron excluidos por muchísimo tiempo, que son la mayoría, tengan una gran presencia.
Yo, después del 28 de julio del 2006, seguiré siendo un luchador por la inclusión social, contra la pobreza, contra la corrupción, contra el narcotráfico y contra el
terrorismo: desde la esquina en la que me encuentre, desde las universidades en el mundo, desde la
política en el Perú, desde mis libros y, de
repente, voy a incursionar una vez más en el terreno "intruso" del periodismo.