El canciller de México, Luís Ernesto Derbez, se encuentra en Washington para plantear al gobierno de Estados Unidos la oposición de su país a la propuesta de ley que incluye una extensión de más de 1.600 kilómetros del muro en la frontera entre los dos países.
Derbez se reunió en privado con el subsecretario de Estado Robert Zoellick
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Derbez se reunió en privado con el subsecretario de Estado de EE.UU, Robert Zoellick, en el inicio de su misión diplomática de una semana.
Ninguno de los dos funcionarios formuló declaraciones tras finalizar el encuentro, celebrado cerca de la capital estadounidense.
Derbez había dicho anteriormente que la propuesta de extender el muro es "una idea estúpida".
El proyecto de ley, que ya fue aprobado en la Cámara de Representantes, también contempla convertir en delito la entrada al país sin documentos legales y penalizar a las personas que emplean a los inmigrantes indocumentados.
La propuesta será debatida en el Senado estadounidense en febrero próximo.
Apoyo parlamentario
Por su parte, el Congreso mexicano reclamó a legisladores de América Latina, España y Portugal a que se unan para rechazar al polémico proyecto estadounidense.
México se opone a la extensión de más de 1.600 kilómetros del muro en la frontera con EE.UU.
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El presidente de la Cámara de Diputados mexicana, Heliodoro Díaz, envió una carta a los presidentes de los parlamentos iberoamericanos para pedirles que expresen su repudio a la posible extensión del muro fronterizo.
Díaz reclamó que "en un acto de unidad entre parlamentarios" condenen la posible aprobación del proyecto de ley, que "provocaría efectos negativos en las naciones de la región al criminalizar la migración", según dice un comunicado de la Cámara baja mexicana.
También afirmó que la extensión del muro lesionaría los derechos humanos de los inmigrantes, exacerbaría el racismo y estaría en contra de varios acuerdos de libre comercio vigentes.
La organización Amnistía Internacional dijo que la extensión del muro sería un retroceso histórico en materia de derechos humanos.
En un editorial, el diario estadounidense "The New York Times" calificó el proyecto de "xenófobo" y "miope".