Hubo muchas denuncias de irregularidades pero la jornada de votación transcurrió con calma.
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En una jornada marcada por la calma, aunque con miles de denuncias de irregularidades en el padrón electoral, los bolivianos sufragaron este domingo y ahora esperan los resultados oficiales de los comicios que elegirán un nuevo presidente, un nuevo congreso y a los prefectos (gobernadores) de las nueve regiones del país.
El lunar de la jornada lo marcaron las miles de denuncias en todo el país sobre personas que llegaron a votar y no encontraron su nombre en el censo electoral. Las autoridades electorales aseguran que se debe principalmente a la depuración que hubo del censo electoral, mientras que los observadores internacionales anunciaron que investigarán las denuncias.
Por el momento se han escrutado oficialmente muy pocos sufragios, aunque al oír los resultados de las encuestas de boca de urna a las seis de la tarde hora local, ya muchos están celebrando su victoria y en La Paz se alcanza a escuchar música y el estallido de fuegos artificiales.
Las encuestas de boca de urna dan como ganador a Evo Morales.
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Según las encuestas, el ganador de estos comicios es el líder cocalero Evo Morales, seguido por el conservador Jorge Quiroga y el tercer lugar lo ocupa el empresario Samuel Doria Medina.
Todas las encuestas de los medios de comunicación nacionales coinciden en que Morales es el ganador. El sondeo que más votos le da, habla de que habría recibido el 45 por ciento de los votos, mientras que el más conservador le otorga el 34 por ciento de los sufragios.
Además, todos coinciden en que el líder cocalero obtuvo por lo menos cinco puntos porcentuales más que su inmediato seguidor, el conservador Jorge Quiroga.
Lo que viene
Si los pronósticos de estas encuestas se cumplen y ninguno de los candidatos obtiene la mitad más uno de los votos, será el nuevo congreso, que se instalará en enero próximo, el que decida entre los dos candidatos más votados quién será el próximo presidente de Bolivia.
Pero es justamente aquí en donde surgen los temores y la incertidumbre de una posible crisis postelectoral. Para evitarla, las Fuerzas Armadas y el candidato Doria Medina se pronunciaron la semana pasada a favor de que el congreso elija al más votado, ante la posibilidad de que los partidos tradicionales apoyen al segundo.
El candidato conservador Jorge Quiroga estaría por lo menos cinco puntos porcentuales por detrás de Morales.
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Ante esa eventualidad ya muchos seguidores de Morales, como Román Loayza, dirigente sindical y miembro del partido del líder cocalero, dijo: "Si se da ese escenario pelearemos en las calles".
Sin embargo, los problemas no sólo pueden estar en la designación que haga el congreso. De hecho, la mayoría de la gente ha dicho desde hace varios días, que no importa tanto por ahora quién haya sido el ganador, sino lo que le espera.
Polarización
En la localidad de El Alto, a las afueras de La Paz y el lugar protagónico de las manifestaciones populares que derrocaron a Gonzalo Sánchez de Lozada y después a Carlos Mesa, BBC Mundo pudo constatar el desafío que tiene en sus manos el próximo presidente boliviano.
"Nosotros acá les damos noventa días, o seis meses, para que demuestre que va a cumplir, que va arreglar esta situación, si no acá la gente de El Alto lo tumba. El pueblo es el que manda, el pueblo elige y el pueblo vota", dice Humberto, un campesino que vende vegetales en uno de los mercados del lugar.
Los electores en El Alto dijeron a la BBC que el candidato ganador deberá actuar rápido para solucionar los problemas del país.
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Pero no sólo se trata de promesas electorales. También es fácil percibir que hay unas profundas divisiones sociales. Basta con escuchar lo que dice Juan José, un comerciante de El Alto: "Acá va a ver muchos conflictos, es muy posible que gane Evo Morales y se van a suscitar muchos conflictos por el mero hecho de que Evo Morales es indígena y nunca ha habido un presidente indígena, siempre han sido de la burguesía. Mire, acá en Bolivia a los indígenas les dicen Taras y a los que tienen plata les dicen ahora Caras, entonces va a ver esa pelea entre Taras y Caras".
En un centro de votación diametralmente opuesto a los de El Alto, en Calacoto, en la zona sur de La Paz, Lucía, la propietaria de una tienda de ropa interior, le dijo a BBC Mundo que tenía miedo: "Acá no se sabe lo que va a pasar, hay mucho resentimiento, se siente por todas partes. Todo el mundo está asustado, desesperanzad... ".
Si hay que definir o describir de alguna manera el sentimiento que se vive en La Paz bastaría con usar una sola palabra: incertidumbre.