La relación entre Argentina y Gran Bretaña en torno a la cuestión de las Islas Malvinas o Falklands nunca fue fácil, pero en los últimos días se ha vuelto algo más tensa a causa de dos sucesos que no cayeron nada bien en el gobierno argentino.
El Reino Unido y Argentina fueron a la guerra por las Falklands o Malvinas en 1982.
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El primero de ellos salió a la luz a finales del mes pasado y tuvo que ver con la inclusión de las islas en un anexo de la Constitución Europea, donde figuran como territorios de ultramar de la Unión Europea.
Si bien en su momento el canciller de Argentina, Rafael Bielsa, señaló que "no se busca una escalada verbal con Gran Bretaña," aclaró que "sentimos un profundo rechazo".
Según la prensa argentina, la cancillería ya estaba al tanto del documento y venía tratando el tema por los canales diplomáticos.
La protesta pública tomó fuerza cuando el anexo fue publicado por el Instituto Buenos Aires de Planeamiento Estratégico.
Exploración petrolera
El segundo hecho tampoco es nuevo, aunque es de esperar que adquiera mayor relevancia en estos días, ya que Gran Bretaña parece cada vez más decidida a apostar por la exploración petrolera en el archipiélago.
Este jueves, un diario de Argentina publicó una nota en la que la empresa británica Desire Petroleum dejaba clara su intención de relanzar la exploración petrolera marítima en las islas a comienzos del año entrante.
BBC Mundo se comunicó con el ejecutivo de las islas, y según pudo escuchar de Phyll Rendell, directora del Departamento de Minerales y Agricultura, los isleños están muy entusiasmados con la idea de explotar el petróleo.
"Estamos en una etapa muy temprana de la exploración, pero la información que maneja Desire Petroleum es muy interesante", señaló Rendell.
Efectivamente, según la empresa, estudios recientes muestran que en la zona norte del archipiélago hay unos "1.000 millones de barriles de crudo esperando ser explotados".
Millones de barriles, y de dólares
Con respecto a este último anuncio de la empresa Desire Petroleum, el gobierno argentino no ha emitido ninguna opinión, pero su oposición a cualquier proyecto que excluya los intereses argentinos es bien conocida.
El diputado Jorge Argüello, jefe de la Comisión de Relaciones Exteriores, señaló a la BBC que "se trata de un abuso que comete la Corona Británica", ya que "la resolución 2065 de las Naciones Unidas establece que se trata de una zona cuya soberanía está en litigio".
Según Argüello, "Gran Bretaña estaría, contra derecho, explotando recursos que no le pertenecen".
Se estima que, de ser explotados, los 1.000 millones de barriles de petróleo podrían representar una reserva petrolera de entre 25 y 30 años, que generaría ganancias de alrededor de US$180 millones por año.
Las licencias de exploración y explotación son emitidas por el ejecutivo de las islas, pero precisan de la aprobación del ministerio de Relaciones Exteriores británico.
El problema para Argentina es que, a pesar de su continuado reclamo de soberanía, las islas están bajo dominio británico, lo cual significa que no vería un centavo de esos hipotéticos millones de dólares.