Una corte en Brasil declaró a dos hombres culpables del asesinato de la misionera estadounidense, Dorothy Stang, quien durante 30 años trabajó en defensa de los derechos de los campesinos sin tierra en el Amazonas.
Los dos hombres recibieron sentencias de 27 y 17 años de prisión.
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Uno de los hombres, Rayfran das Neves Sales confesó ante la corte de la ciudad de Belem que disparó seis veces contra la monja de 73 años.
Fue condenado a 27 años de prisión. Su cómplice, Clodoaldo Carlos Batista recibió una sentencia de 17 años.
Tres terratenientes han sido acusados de ordenar el asesinato de la monja el 11 de febrero de este año.
Los dos hombres condenados este sábado habrían sido presuntamente contratados por los terratenientes, que a su vez tenían una disputa con la misionera en relación a una área de la selva amazónica.
Durante la audiencia, Sales señaló que actuó en defensa propia luego de confundir la Biblia que tenía la monja en la mano con un arma.
Arranque de ira
El acusado confesó que mató a Stang sin planificación alguna, sino en medio de un arranque de ira durante una discusión sobre unas tierras.
Stang pasó tres décadas en la Amazonia brasileña.
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Sales descartó que dos de los terratenientes acusados de ordenar el asesinato de la misionera estuvieran involucrados en el caso.
Las autoridades encontraron el cuerpo de la monja a principios de año, en un sendero de una remota parte del estado de Pará.
Tras la muerte de Stang, el gobierno brasileño envió miles de tropas a la región en un esfuerzo por impedir la tala de árboles y la deforestación de la Amazonia.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, había prometido llevar a los asesinos de Stang ante la Justicia y así poner fin a lo que describió como una "cultura de impunidad" que domina las disputas sobre tierras en la Amazonia brasileña.
Legítima defensa
Muchos terratenientes sostienen que el asesinato de Stang fue en legítima defensa de la propiedad privada.
El corresponsal de la BBC en Brasil, Tom Gibb, señaló que la monja era un obstáculo para los más poderosos con intereses económicos y políticos en la región, pues constantemente denunciaba la tala ilegal de árboles, la deforestación y la corrupción de las autoridades locales.
Stang luchaba para que la tierra fuera entregada a los campesinos como alternativa a la deforestación de la Amazonia brasileña.