El deterioro de la situación política en Haití ha provocado que un gran número de haitianos emigren hacia la República Dominicana, muchos de ellos indocumentados donde se dedican a trabajos agrícolas, domésticos o de la construcción.
A nivel internacional han surgido denuncias de que los haitianos trabajan en condiciones inhumanas en el país vecino y que son víctimas del racismo y la discriminación de parte de los dominicanos.
El presidente dominicano, Leonel Fernández, conversó con BBC Mundo sobre la situación de los haitianos en la República Dominicana y rechazó las denuncias de que son maltratados en su país.
Fernández también habló sobre la necesidad de que Estados Unidos y la Unión Europea renuncien a sus políticas proteccionistas para que los acuerdos regionales de comercio beneficien a países que, como la República Dominicana, se encuentran en vía de desarrollo.
El tema haitiano; se está hablando a nivel internacional de que aquí se maltratan, de que hay mucho racismo y discriminación, ¿cree que esa es la situación real de los haitianos en la República Dominicana?
Nosotros aquí en la República tenemos la suspicacia de que cuando se levantan argumentos de ese tipo es porque la comunidad internacional quiere ser irresponsable con el tema de Haití y quieren que la República Dominicana lo asuma totalmente.
¿En qué forma la crisis haitiana ha incidido en la situación dominicana?
Principalmente por un incremento de la migración ilegal. En segundo lugar porque institucionalmente Haití se hace más frágil y por consiguiente se convierte en un terreno por donde se intensifica el problema del narcotráfico, el tema de la corrupción, y todo eso repercuta hacia República Dominicana, porque la droga que llega de Colombia a Haití encuentra campo fértil en Haití por las autoridades corrompidas, autoridades que no responden a ningún interés nacional.
Esa droga pasa a República Dominicana, deja un mercado aquí y afecta a Estados Unidos, afecta a Puerto Rico, afecta a Europa, porque la droga pasa por República Dominicana como país trampolín.
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Yo lo que he pedido es que no se le deje el tema haitiano sólo a la República Dominicana
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Entonces el tema haitiano es un tema de seguridad nacional para la República Dominicana, para Estados Unidos, para todo el mundo.
Por eso digo que la comunidad internacional no puede ser indiferente al tema haitiano. Y no puede ser indiferente no por un asunto de filantropía, no por un asunto de humanismo, sino por sus propios intereses. Es que en la medida en que Haití es un estado fallido, eso afecta la seguridad nacional de todos los países.
Yo lo que he pedido es que esto se entienda bien y que no se le deje el tema haitiano sólo a la República Dominicana. Y que cuando ejercemos nuestro derecho a la repatriación no se nos satanice a nivel mundial como que somos un país donde se practica el racismo y la xenofobia porque eso sencillamente no es cierto.
Aquí puede venir cualquiera y comprobar que esta es una sociedad muy abierta, muy democrática y muy plural.
Pasemos al tema del libre comercio. En algunos países donde ya se aprobó y en otros países donde se siguen discutiendo las posibilidades de un acuerdo regional de comercio, ha habido oposición de parte de ciertos sectores de la población, ¿por qué estas personas creen que no las van a beneficiar?
Más bien yo diría que la preocupación con respecto al tema del libre comercio en esta etapa de la historia viene por las disparidades y las asimetrías que existen y por lo que algunos llaman hipocresía que en el plano mundial existe sobre todo esto.
Usted no puede estar hablando de libre comercio al tiempo que está subsidiando a productores nacionales y subsidiando sus exportaciones, porque está creando, sí un libre comercio, pero injusto, en razón de que se está aprovechando de condiciones particulares para crearle dificultades a un productor de otro país que no puede competir con usted.
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La OMC, si quiere jugar un rol relevante en el comercio mundial, tiene que presionar a los europeos y a los Estados Unidos para un proceso de eliminación de los subsidios
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Hay que promover reglas claras de equidad entre los productores de los distintos países para que podamos hablar de comercio libre y comercio justo como debe de ser.
Naturalmente estoy confiado de que -a través de la OMC y esta ronda de Doha que ahora va a tener un nuevo encuentro en Hong Kong- los países con economías emergentes presentarán sus puntos de vista en el sentido de que esta situación es inviable, es insostenible y de que la OMC, si quiere jugar un rol relevante en el comercio mundial.
Tiene que presionar a los europeos y a los Estados Unidos para un proceso de eliminación de los subsidios y de apertura de sus mercados para que desde los países de economías emergentes haya un flujo comercial mayor hacia esos mercados que hasta ahora han estado cerrados. Y cuando dicen que están abiertos, entonces les imponen restricciones fitosanitarias o buscan explicaciones de otro tipo, pero que al fin y al cabo terminan afectando a las economías caribeñas, de Centro América y africanas.