El senador Carlos Gaviria es también un destacado académico y jurista colombiano.
|
La visita de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour, a Colombia ha reactivado el debate sobre la negociación con los grupos paramilitares y el proyecto de ley que pretende reglamentar ese proceso y que está próximo a discutirse en las plenarias del Congreso.
Uno de los críticos más visibles a ese proyecto en Colombia ha sido el senador de izquierda Carlos Gaviria.
Gaviria es un destacado jurista y académico. Fue presidente de la Corte Constitucional de Colombia, la misma que está revisando si otro proyecto de ley, el que busca establecer la reelección presidencial, es válido.
Dentro de la Corte, Gaviria se destacó por posturas liberales de avanzada, como la legalización de la dosis personal de marihuana, así como la despenalización del aborto y de la eutanasia.
Ahora, Carlos Gaviria es uno de los candidatos de la izquierda colombiana a la presidencia de su país.
Si es escogido -y si la Corte Constitucional aprueba el proyecto de reelección- tendría que vérselas con un antiguo alumno suyo de la Universidad de Antioquia: el actual presidente Álvaro Uribe Vélez.
En una gira por Europa, Carlos Gaviria visitó a Londres, donde conversó con Juan Carlos Pérez Salazar de la BBC sobre temas como el proyecto de ley que busca reglamentar el proceso de paz con los paramilitares y la reelección presidencial.
El proyecto de ley de Justicia y Paz ya pasó por las comisiones del congreso y va para discusión en las plenarias. Usted ha sido muy crítico, pero ¿le ve algo bueno?
Yo creo que el proyecto se mejoró en las comisiones. Infortunadamente tengo la sensación de que el gobierno va a conformar de nuevo sus mayorías para que se parezca al proyecto que presentó, que está muy lejos de satisfacer las exigencias y los parámetros internacionales de verdad, justicia y reparación.
¿Qué se mejoró en las comisiones?
La negociación con los grupos paramilitares en Colombia ha causado gran controversia.
|
Se logró algo que a mi juicio es muy importante: negarles el estatus político, porque dárselos era una especie de artificio para inmunizarlos contra la extradición.
La negación de la extradición es uno de los pocos beneficios que aún le quedan al delito político. Justamente para salvarlos de ella les habían imputado el delito de sedición que no puede ser el que se les atribuya a los paramilitares, porque lo que ellos han hecho es complementar la acción del estado, suplirla en algunos lugares. Y la sedición consiste en lo contrario.
Sin embargo, las penas que se mantienen son irrisorias, notoriamente desproporcionadas a los delitos que se les imputan. Porque se les atribuyen delitos de lesa humanidad y la pena mayor que se contempla es de 8 años, de los que pagarían entre tres y cinco años.
De otra parte, las víctimas, que deberían ser los protagonistas y verdaderos beneficiarios, pasan a un plano tan secundario que la reparación en términos internacionales es bastante precaria.
Algo que sí fue aprobado fue la tesis del gobierno de que en Colombia no existe conflicto armado sino una amenaza terrorista. ¿Qué va a significar ésto para la situación del país?
Creo que a cualquier observador ecuánime eso le parece completamente absurdo, porque es negar la evidencia.
Hace poco la población de Puerto Inírida estuvo sitiada por las FARC por más de una semana y para rescatar a esa población fue necesario desplazar un batallón apoyado por la fuerza aérea.
 |
El actual presidente es diestro en presentar la realidad interpretada
|
A cualquier persona desprevenida se le ocurre que ese es un acto de guerra y que quienes tienen sitiada la ciudad son una organización, al margen de la ley desde luego, pero una organización militar que se enfrenta con las fuerzas armadas del país.
El Presidente dice que ese no es un acto de guerra y que ese no es un ejército irregular. Yo creo que la distorsión de la realidad no puede llegar a esos extremos.
Pero el actual presidente es diestro en esa materia, en presentar la realidad interpretada. Los hechos no son los que cuentan, es la interpretación oficial la que el ciudadano debe tener en cuenta.
Si embargo, ese tipo de interpretación parece tener mucho eco a nivel internacional en el clima actual que se está viviendo. Y el hecho de que se esté extraditando a comandantes guerrilleros bajo cargos de delincuencia común, ¿no muestra que es una tesis que está haciendo carrera y que puede terminar imponiéndose?
Todavía me resisto a pensar que la comunidad internacional vaya a aceptar semejante despropósito. Lo que he podido captar en los pocos días que he estado en Europa es que existe mala información o casi que una desinformación deliberada que lleva a que se acepten ciertas versiones que el gobierno da de lo que ocurre en Colombia.
 |
Lo que he podido captar en Europa es que existe mala información o casi que una desinformación deliberada
|
Pero me parece que una información responsable y suficiente de los hechos tiene que llevar a cualquier estado y a cualquier ciudadano desprevenido a una conclusión totalmente contraria.
Yo decía hace poco en el senado de Colombia que era tan absurdo lo que estaba ocurriendo que era similar a un episodio que leí hace tiempos en un libro de Stendhal que se llama Sobre el amor, en el que un individuo encuentra a su amada en brazos de otro.
Y cuando se lo reprocha, ella niega lo que él está viendo. Y cuando él insiste, ella le dice "qué poco me quieres si das más crédito a tus ojos que a mis palabras".
Usted es senador. ¿Qué cree que va a ocurrir en el congreso colombiano con el proyecto?
Una de las cosas que me parecen preocupantes es algo que escuché la semana pasada: que nuevamente el Alto Comisionado para la Paz y el Ministro del Interior y Justicia estuvieron en Santa Fe de Ralito (el lugar donde se desarrollan las negociaciones) y parece que llegaron a un acuerdo.
Uno de ellos consistiría en reconocerles el estatus político.
El caso que usted cita es diciente: están extraditando guerrilleros, que sin duda son delincuentes políticos, pero se va a negar la extradición de los miembros de las autodefensas.
A mi juicio el paramilitarismo es un fenómeno de delincuencia común, surgido, desde luego, como efecto del conflicto político-militar que vive Colombia desde hace mucho tiempo.
¿Cómo está la medición de fuerzas dentro del Congreso para la aprobación de esta ley?
Yo creo que el gobierno puede rehacer sus mayorías. Estuvieron un poco dispersas, pero uno se entera luego de que esa indisciplina aparente obedece a algunas presiones que los medios de la bancada que respalda el gobierno, ejercen sobre el mismo con el objeto de obtener más burocracia y más gabelas.
Usted es precandidato presidencial: si finalmente es candidato muy probablemente se las tendrá que ver con el presidente Álvaro Uribe. ¿Cómo ve todo lo que ha ocurrido con el tema de la reelección?
Álvaro Uribe aspira a ser reelegido al final de su mandato.
|
El episodio me parece que es absolutamente contradictorio con todo lo que el doctor Uribe dijo en su campaña.
Creo que en un país donde la opinión no estuviera tan anestesiada, aparecería el hecho patente de que el candidato Uribe prometió una lucha frontal contra la politiquería y la corrupción y que él mismo dio luego el espectáculo de politiquería seduciendo a algunos miembros del congreso que habían acordado votar negativamente el proyecto de la reelección, y que justamente por los ofrecimientos del gobierno, que se hicieron públicos, votaron a favor.
Que un presidente promueva un cambio constitucional en su propia beneficio, no tiene presentación.
Una constitución debe ser cambiada solo excepcionalmente y con objetivos claros, con normas que tengan vocación de permanencia, pero el presidente y quienes lo apoyan maniobraron y apelaron a mil artificios con el objeto de lograr que el proyecto de reelección pasara.
Debemos esperar el fallo de la Corte Constitucional que puede traer sorpresas.
Usted fue miembro de esa corte, ¿qué cree que pasará?
Como conozco a la corte y a quienes la integran estoy seguro que su fallo va a ser responsable, en derecho, a pesar de las presiones que sobre la corte se han ejercido.
En las demandas no sólo se han invocado vicios en el trámite del proyecto sino motivos de fondo.
Por ejemplo que la permisión para la reelección de un presidente para el período siguiente puede cambiar de manera significativa la fisonomía del estado, en el sentido de que de un estado donde el presidente es ecuánime y garante de los procesos electorales, pasa a ser parte interesada, va a poder hacer política no sólo él sino sus seguidores y utilizando bienes públicos.