El gobierno extendió la condición de negociador al detenido líder del ELN, Francisco Galán.
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La esperanza o el escepticismo será el resultado de la reunión anunciada entre el gobierno del presidente Álvaro Uribe y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, la segunda guerrilla izquierdista colombiana.
Desde hace varios años se dan dado acercamientos y reuniones sin ningún éxito, pero ahora, las partes parecen haber logrado finalmente un "acuerdo de itinerario del encuentro", como señala un comunicado conjunto firmado por el gobierno y el grupo armado.
"Esto es muy importante porque es la primera vez que el ELN se va a sentar formalmente con un gobierno para empezar a mirar las posibilidades ciertas de un proceso de paz", dijo a BBC Mundo Alejo Vargas, analista y miembro de la comisión facilitadora civil para los diálogos con el grupo guerrillero.
Según Vargas, esta es la gran diferencia respecto a los anteriores contactos con el grupo insurgente.
Por su parte, el presidente Uribe pidió ser cautelosos para lograr el éxito de los acercamientos.
"Déjenme tener toda la prudencia a ver si eso se da, y se da bien, como todos esperamos", dijo Uribe.
Una vez más
Alemania, Suiza, Costa Rica, Venezuela y Cuba han sido sede de varios encuentros entre el ELN, representantes de la sociedad civil y de distintos gobiernos durante los últimos años.
El encuentro más recordado es el que se dio a finales del gobierno de Ernesto Samper en 1998, en Alemania, por iniciativa de la Iglesia Católica alemana y colombiana.
"El entendimiento que se produjo se conoció como 'el Acuerdo de Puerta del Cielo' entre la sociedad colombiana y el ELN", recordó a BBC Mundo el analista Leonardo Carvajal.
Entre algunos de los puntos acordados, el grupo guerrillero se comprometió a no secuestrar menores de edad, mayores de 65 años o mujeres embarazadas y a "humanizar" la guerra acogiéndose a principios del Derecho Internacional Humanitario.
"Unos acuerdos que pronto se desinflaron durante el gobierno de Andrés Pastrana, porque durante esos cuatro años se le dio fundamental importancia a las FARC y se descuidó realmente el proceso con el ELN", añadió Carvajal.
Desde entonces se dieron otros encuentros sin mayores resultados, y con el inicio del gobierno de Álvaro Uribe en 2002, las esperanzas de lograr un diálogo no parecían cercanas.
Los intentos de Uribe
En junio del año pasado, el actual presidente sorprendió con el anuncio de contactos con el ELN a través de la facilitación del gobierno mexicano.
Pero esos acercamientos se rompieron en abril último, luego de que el ELN rechazara el papel de México por su voto contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Los contactos se enfriaron hasta septiembre de 2005, cuando el gobierno concedió durante tres meses la condición de negociador a Gerardo Antonio Bermúdez Sánchez, conocido como "Francisco Galán", uno de los líderes el ELN detenido desde 1992.
El ELN es la segunda fuerza guerrillera izquierdista en importancia después de las FARC.
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A partir de entonces Galán fue trasladado de la cárcel de Itagüí, en Antioquia, al noroeste del país, a una "casa de paz" en donde el líder guerrillero ha sostenido desde entonces reuniones con varios sectores de la sociedad colombiana en busca de acercamientos.
Este martes el gobierno renovó por tres meses más el estatus de "negociador" de Galán, pues según lo acordado, el próximo 12 de diciembre darán a conocer un informe sobre los acercamientos realizados y las comisiones de las dos partes partirán a Cuba para continuar los acercamientos.
Ante los nuevos anuncios, Jaime Bernal Cuellar, ex procurador y miembro de la comisión facilitadora con el ELN, pidió tener en cuenta el camino recorrido, pues según él "sería un error partir del punto cero".
"Lo primero que tienen que hacer en esta reunión exploratoria es un análisis hacia el futuro de todas las alternativas, todas las propuestas, todos los reglamentos, todos los temas que se habían diseñado para una discusión en la convención nacional", dijo Bernal.
Desde los primeros contactos, el ELN ha planteado la necesidad de una "convención nacional" en donde se encuentren varios sectores de la sociedad colombiana, el gobierno y la guerrilla, a definir acuerdos para la transformación de las estructuras sociales, económicas y políticas del país.
"Sin duda no va a ser un proceso sencillo ni fácil, creemos que es importante que se mantenga sí una mirada optimista, pero sin exagerar expectativas, porque sino eso puede volverse un elemento negativo para los avances en este proceso de conversaciones que apenas va a empezar", alertó Alejo Vargas.