El ex presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, calificó su destitución de inconstitucional, señalando que él nunca abandonó el poder.
Gutiérrez aseguró que no robó mientras estuvo en el poder.
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En un mensaje grabado, dirigido a sus seguidores, el ex gobernante señaló que detrás de esa decisión se encuentran "políticos de la oligarquía ecuatoriana que no quieren que se despoliticen los tribunales".
Gutiérrez se refirió así a su decisión, en diciembre pasado, de destituir a buena parte de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que dio inicio a la ola de protestas en su contra.
Se trata de las primeras declaraciones del ex mandatario desde que fue destituido por el congreso el miércoles pasado, en medio de multitudinarias manifestaciones que pedían su salida del poder.
El depuesto presidente, quien permanece dentro de la residencia del embajador de Brasil en Quito, señaló que el Congreso adoptó una decisión inconstitucional, cuando lo destituyó sin un juicio político.
También dijo que no era ladrón, como gritan a voces los manifestantes que protestan en las afueras de la residencia del embajador brasileño. Estos reclaman que Lucio Gutiérrez sea juzgado en el país.
El ex gobernante se mantiene a la espera de que el gobierno que preside Alfredo Palacio autorice su salida del país.
Este viernes, el nuevo canciller, Antonio Parra Gil, declaró que Ecuador estudiará con detenimiento la solicitud.
"Tenemos que estudiar todas las circunstancias, antes de tomar una decisión al respecto", señaló Parra.
Embajada sitiada
La población continúa pidiendo al gobierno de Brasil que no le conceda el asilo a Gutiérrez.
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Mientras tanto, decenas de manifestantes permanecen apostados en las afueras de la residencia del embajador brasileño en el país, Sergio Florencio Sobriño, para, según dicen, prevenir la salida de Gutiérrez.
"Lula amigo devuelve al enemigo", gritan los manifestantes, quienes portan banderas y letreros que rezan "Lucio Ladrón".
Pero la noche de este viernes, las protestas se extendieron, además, a las afueras de la embajada de Estados Unidos en Quito.
Decenas de personas se congregaron por alrededor de tres horas en el lugar, que se encuentra fuertemente custodiado por policías antimotines.
Dos tanquetas llegaron al lugar inmediatamente después de que los manifestantes comenzaron a reunirse en las afueras de las instalaciones.
"Imperialismo vuelve a tu casa", gritaban los manifestantes. "Hemos decidido trasladarnos a la embajada norteamericana por la decisión de ese gobierno de no reconocer la voluntad del pueblo ecuatoriano", señaló Vladimir Andosilla, estudiante de la Universidad Central de Ecuador.
Otros de los manifestantes gritaban "OEA escucha, el pueblo está en la lucha", refiriéndose a los cuestionamientos que se han hecho en el marco de la Organización de Estados Americanos sobre las circunstancias en las que fue destituido el ex presidente Lucio Gutiérrez.
El organismo acordó este viernes enviar una misión a Ecuador para investigar los hechos.
Rechazo
Sectores políticos también expresaron su rechazo a la posición de la OEA.
El ex presidente León Febres Cordero, diputado del influyente Partido Social Cristiano, señaló que "el Ecuador tiene soberanía. Es el pueblo ecuatoriano el que consiguió que el Congreso cese a un dictador".
Periodistas y manifestantes esperan frente a la casa del embajador brasileño en Quito.
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Se preguntó por qué ese organismo "no hizo nada desde los primeros días de diciembre cuando Gutiérrez, inconstitucionalmente, tumbó al tribunal constitucional y a la Corte Suprema de Justicia".
Y agregó: "ahora que el pueblo en las calles derroca al dictador cuestionan la legitimidad constitucional que tiene el pueblo ecuatoriano de vivir de acuerdo con su Constitución".
Sin embargo, aún cuando se trata de voces aisladas, hay quienes también aquí en Ecuador han cuestionado, al igual que la OEA, la forma como fue destituido el ex mandatario.
El analista político Luis Eladio Proaño, quien fue ministro de Comunicación durante el gobierno de Rodrigo Borja en los años 80, dijo a la BBC que el Congreso no actuó en el marco de la ley.
Señaló que la medida debía haber contado con el voto favorable de las dos terceras partes de los diputados y no fue así. Sólo 60 de los 100 legisladores del Parlamento sancionaron la decisión.
Proaño señaló, además, que la destitución debió haber sido el resultado de un juicio político y no de una resolución.