El SIDA en América Latina y el Caribe también tiene rostro de niño. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, lanzó este viernes una campaña para combatir la transmisión del virus entre los niños y jóvenes de la región.
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VIH SIDA EN A. LATINA/CARIBE
2,1 millones de infectados
740.000 jóvenes de 15 a 24 años infectados
50.000 niños menores de 15 años infectados
740.000 niños huérfanos
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Las cifras impactan. Cerca de 2,1 millones de personas en América Latina y el Caribe viven con el VIH y el Caribe es la segunda región con la tasa de prevalencia más alta del mundo. En muchos casos, especialmente de niñas, la transmisión del virus se debe al abuso sexual en el entorno familiar.
UNICEF lanzó su iniciativa en el último día del encuentro regional sobre SIDA, que tuvo lugar durante toda la semana en San Salvador.
BBC Mundo habló con Nils Kastberg, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.
De los 2,1 millones de personas infectadas en la región, ¿cuántas son menores?
Se calcula que 50.000 niños y niñas menores de 15 años viven con el VIH. También sabemos que más o menos 740.000 jóvenes de entre 15 y 24 años viven con el VIH; muchos de ellos fueron infectados cuando eran adolescentes.
Se señala también que cada 4 minutos muere en América Latina y el Caribe una persona por enfermedades relacionadas con el SIDA
Así es, eso es lo desesperante.
¿Qué propone UNICEF para paliar esta situación?
Junto con el sistema de la ONU y con la región queremos lograr cuatro objetivos. El primero es disminuir lo más cercano a cero la transmisión de madre a hijo. En este momento sólo el 27% de todos los casos están siendo apoyados para lograr evitar la transmisión.
¿Se trata entonces simplemente de detectar los casos y dar a las madres medicamentos antiretrovirales?
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Hay que tener muy claro que mucha de esta transmisión son hombres adultos que de un modo desprotegido están abusando de niñas menores y transmitiéndoles el VIH. Por eso el gran aumento de la transmisión en los últimos años ha sido en niñas adolescentes, que se detecta cuando el VIH se convierte en SIDA a los 20-24 años
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El punto clave es detectarlos. Si se detecta que una mujer embarazada es VIH positiva, hay hoy en día tratamientos que pueden reducir la transmisión de un 35% a un 2%. Es inaceptable en esta región, cuando la mayoría de los partos se dan en instituciones hospitalarias, que no se logre detectar esto.
Parte de la idea de este lanzamiento es que los países se comprometan a una cobertura universal, y ya tenemos casos extraordinarios de apoyo sur-sur, como Brasil, que está dando toda la primer línea de tratamiento a Paraguay y Bolivia.
Eso se inició este año y está marchando muy bien y es un ejemplo de como la región cuando se unifica, se puede hacer.
El segundo objetivo es proveer tratamiento pediátrico universal a todos los niños y niñas que lo necesiten. O sea que si no se logró prevenir la transmisión, se pueda asegurar que ese niño reciba medicamentos antiretrovirales.
¿Qué se pretende en cuanto a adolescentes?
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En Costa Rica, el Ministerio de Salud hizo un estudio de todas las niñas adolescentes menores de 15 años que quedaron embarazadas, y en el 95% de los casos, el embarazo se debió a abuso en el entorno familiar
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El tercer objetivo es prevenir la infección con el VIH entre adolescentes, porque es allí donde hemos visto el gran aumento en Latinoamérica en los últimos años.
Lo que quisiéramos para el año 2010 es reducir en un 25% el porcentaje de jóvenes con VIH SIDA.
Hay que tener muy claro que mucha de esta transmisión son hombres adultos que de un modo desprotegido están abusando de niñas menores y transmitiéndoles el VIH. Por eso el gran aumento de la transmisión en los últimos años ha sido en niñas adolescentes, que se detecta cuando el VIH se convierte en SIDA a los 20-24 años.
¿El abuso de menores es un problema generalizado en la región?
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En el Caribe anglófono lo vemos con el fenómeno que se llama "sugar daddy", o sea los hombres adultos que le dan regalitos a las madres, en muchos casos pobres, y después salen con la hija
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Es un problema que se detecta como algo cada vez más grave por los niveles de abuso incluso dentro del entorno familiar. En Costa Rica, el Ministerio de Salud hizo un estudio de todas las niñas adolescentes menores de 15 años que quedaron embarazadas, y en el 95% de los casos, el embarazo se debió a abuso en el entorno familiar, por incesto básicamente.
Costa Rica es un país donde están trabajando el tema. Imagínese lo que puede ser en otros países.
En cuanto al sexo consentido, ¿en qué medida es un problema que las chicas exijan el uso del condón?
Hay un problema grave con todo lo que es el machismo. En el Caribe anglófono lo vemos con el fenómeno que se llama "sugar daddy", o sea los hombres adultos que le dan regalitos a las madres, en muchos casos pobres, y después salen con la hija. Es un fenómeno del que se habla abiertamente.
En Latinoamérica vemos que el hombre no acepta utilizar el condón y las mujeres no tienen opción. También, en los casos de abuso en el entorno familiar, ¿qué poder puede tener una niña para decir "póngase el condón"?
En casos de sexo consentido, ¿qué más puede hacerse?
Hay que dirigirse a las niñas y empoderarlas para que sepan que tienen la potestad de decir que "no". Hay que cambiar la relación de fuerza. Muchas veces el machismo no es visto con la negatividad con que tendría que ser visto.
En cuanto al acceso a medicamentos, ¿cuánto cuesta tratar a un niño con antiretrovirales?
Es uno de los temas más álgidos. En los tratados de comercio no se está estipulando que desde la perspectiva de salud pública se puedan utilizar medicamentos genéricos. Si el tratamiento se hace con productos de marca, hablamos de un tratamiento que se acerca a los US$5.000 por año -recursos gigantescos de los que no disponen los países latinoamericanos.
Si hablamos de medicamentos genéricos, hablamos de US$600 a US$800 por paciente por año.
En estos momentos tenemos cobertura universal en países como Brasil, Panamá, Costa Rica. En los otros disminuye sobre todo por la falta de detección. Y hay países que no tienen ni la conciencia ni los recursos para manejar esto.
Hablemos del problema de los niños huérfanos del SIDA.
En América Latina y el Caribe ya hay 740.000 niños que han perdido uno o ambos padres por el SIDA. Y todavía no existen estrategias suficientemente adecuadas para proveerles del apoyo necesario. El objetivo es que para 2010, alcancemos por lo menos al 80% de los niños que requieren esa ayuda.