Los manifestantes no creen que el TLC traiga prosperidad.
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"Esto es apenas el inicio de esta lucha", dijo este viernes a la BBC el ex presidente de Costa Rica, Rodrigo Carazo; una de las principales voces opositoras al tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos.
El mismo debe ser ratificado en los próximos meses por la Asamblea Legislativa local.
Este jueves miles de costarricenses desfilaron pacíficamente en medio de cantos y bailes por las principales calles de la capital, San José. El objetivo: decir "No" al TLC.
A criterio de Carazo (presidente entre 1978 y 1982), este tratado negociado por los países centroamericanos y República Dominicana con EE.UU. -CAFTA-DR en inglés- "representa, pura y simplemente, una forma de anexión".
"No nos deja espacio para decidir, en el futuro, aspectos claves de nuestra política de desarrollo, amenaza las instituciones públicas".
Para el ex presidente, la asimetría entre la economía de EE.UU. y de los países centroamericanos es una amenaza para los productores nacionales, agravada por los subsidios que, en ese país, se otorga a los productores agrícolas.
Protesta
Existía gran expectativa en torno a la marcha convocada por los diversos grupos opositores al tratado.
Una abigarrada mezcla de rectores de universidades públicas, intelectuales, artistas, sindicatos, organizaciones ambientales, estudiantes, que se dieron cita frente a la Asamblea Legislativa.
Como es habitual, después de la marcha cada quien estima el número de participantes según sus propios cálculos, pero algunos medios calculaban en los días previos unas cinco mil personas.
Pero este viernes importantes medios nacionales hablan de hasta 60 mil personas en las calles, y si bien la cifra mas probable esté entre uno y otro extremo, lo cierto es que todos destacan el orden y el espíritu alegre reinante en la protesta.
La próxima semana será el turno de los partidarios del tratado, quienes saldrán a las calles el jueves para expresar su apoyo al acuerdo.
Convocados fundamentalmente por las cámaras empresariales, se ha anunciado la presencia de los trabajadores del sector privado en la manifestación que, desde ya, se ha transformado en un pulso entre dos visiones del país que apuestan a diferentes modelos de desarrollo.
En el centro del debate está la creación de empleo y la atracción de inversiones.
Colorido en la protesta del jueves, la semana que viene es el turno de quienes apoyan el tratado.
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Los opositores al tratado afirman que ese modelo no sólo no crea más ni mejores empleos, sino que agrava el problema de la economía informal y la disparidad social, como -según ellos- ha ocurrido en México tras una década del TLCAN (NAFTA en inglés), el tratado de libre comercio de América del Norte.
Critican, además, disposiciones del tratado, en materia de inversiones y propiedad intelectual, entre otras, que van mas allá de lo que se negocia actualmente en la Organización Mundial de Comercio, además de rechazar lo que califican de privatización de las telecomunicaciones y seguros que, en Costa Rica, siguen en manos del Estado.
El tratado ha sido enviado por el presidente Abel Pacheco a la Asamblea Legislativa para su discusión y eventual aprobación.
Aunque no hay plazo para dicha votación, parece contar con una mayoría favorable entre los 57 diputados, por lo que los opositores apuestan a la presión social para evitar que se apruebe.