El departamento de Estado de Estados Unidos retiró este miércoles la oferta de enviar a Cuba especialistas en ayuda para evaluar los daños ocasionados por el huracán Wilma, tras su paso por la costa occidental de la isla.
Castro prefiere dialogar con los especialistas de EE.UU.
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El gobierno estadounidense ofreció la ayuda después de que Wilma pasó por el Caribe hace dos semanas, y describió la aceptación de la oferta de parte del gobierno cubano como histórica.
Pero el líder cubano Fidel Castro aclaró inmediatamente que los expertos de EE.UU. no estarían evaluando para enviar asistencia, sino que serían invitados a participar en un diálogo sobre la creación de un sistema de colaboración para catástrofes en el Caribe.
En ese caso, Cuba pondría los médicos y EE.UU. el dinero para lograr la colaboración entre Estados Unidos, México, Centroamérica y el Caribe.
El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo que eso transformaría la misión humanitaria en una de carácter político.
Agregó que, aun así, EE.UU. hará una donación a organizaciones caritativas que trabajan en Cuba.
En serio
Castro afirmó que sería útil que los funcionarios de Washington visitaran su país, pero "para discutir sobre estos temas (colaboración regional)", y agregó que "vamos a hablar en serio y no sobre ayudas de US$50.000".
Las secuelas del huracán Wilma.
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Cuba también indicó que no aceptará ayuda humanitaria material de Estados Unidos, mucho menos si la condición es que debe canalizarse a través de "organizaciones independientes" y ser supervisada por Washington.
Normalmente, Cuba canaliza este tipo de asistencia a través de los ministerios u organizaciones sociales muy allegadas al gobierno, como el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.
Además, salvo algunas agrupaciones religiosas, en el país no existen "organizaciones independientes", las cuales define EE.UU. como los grupos disidentes cubanos que se oponen a Castro.