La ciudad de Mar del Plata se prepara para el inicio de la Cumbre de las Américas.
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En pocos días más los ojos del mundo estarán puestos en la ciudad argentina de Mar del Plata, donde tendrá lugar la IV Cumbre de las Américas a la cual asistirán 34 jefes de Estado americanos, entre ellos el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Lo que más inquieta a los medios de comunicación por estos días es cómo se llevarán Bush y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que, al no asistir su par cubano, Fidel Castro, se ha tornado en el principal "enemigo" del mandatario estadounidense.
También habrá que ver en qué queda el Área de Libre Comercio de las Américas, el ALCA, cuyas negociaciones deberían estar finalizando, pero que en verdad se encuentran paralizadas desde el año pasado.
Pero tal vez la pregunta más apropiada que haya que hacerse es: ¿sirven de algo estas cumbres?
Dos cumbres, un problema
Mar del Plata se ha convertido en una ciudad blindada. Se estima que alrededor de 15.000 efectivos de seguridad, entre policías, gendarmes y militares, patrullan sus calles a la espera de los jefes de Estado.
Lejos del centro de la ciudad se celebra otro encuentro: la III Cumbre de los Pueblos de América, también conocida como la "anti-cumbre".
Las manifestaciones contra la visita del presidente de EE.UU. abundan en las calles argentinas.
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Es un encuentro de cientos de organizaciones no gubernamentales del continente que proponen una integración regional basada más en lo social, y no tanto en lo económico y comercial.
A pesar de que las dos cumbres apuntan en direcciones diferentes (tal vez el único nexo sea Chávez, quien ha dicho que también participará de la "anti-cumbre"), ambas parecen compartir un mismo problema.
Ambigüedad
El lema de la "anti-cumbre" es claro: "Otra América es posible", pero la gran cantidad de foros temáticos hacen que el significado del mismo se torne difuso.
Leyendo el programa de la cumbre, uno no puede dejar de sentir que está frente a la gran enciclopedia de problemas de América Latina, y que no hay forma de abarcar todos ellos antes de que termine el encuentro el sábado.
Esta misma ambigüedad experimenta uno al leer el programa de la Cumbre de las Américas, que no peca por la cantidad de temas, sino por la generalidad de los mismos.
Baste como ejemplo el nombre de la segunda de las tres sesiones plenarias que se celebrarán durante la cumbre: "Crear trabajo para enfrentar la pobreza".
Políticas concretas
Un indígena Mapuche de Chile caminando afuera de la sede de la III Cumbre de los Pueblos.
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Sin duda el hecho de que los jefes de Estado del continente se reúnan es de por sí algo positivo, como también lo es que las organizaciones sociales americanas propongan alternativas de integración diferentes.
Los resultados de la cumbre de jefes de Estado y de la "anti-cumbre" serán plasmados en declaraciones, que luego serán reproducidas por medios de todo el mundo.
Habrá que ver si estos documentos derivan en políticas concretas, que terminen beneficiando al común denominador de la gente.
De lo contrario, uno podrá seguir preguntándose sin temor a ser cínico: ¿qué sentido tienen estas cumbres?