El presidente Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, se mostró solidario con su par venezolano, Hugo Chávez, en su disputa con Estados Unidos, desde donde se califica a este último como un factor de inestabilidad para Latinoamérica.
Al término de una cumbre en Ciudad Guayana junto a Chávez, al presidente colombiano, Álvaro Uribe, y al jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, Lula afirmó que "nosotros no aceptamos difamaciones contra compañeros, no aceptamos insinuaciones contra compañeros".
"Pienso que Venezuela tiene el derecho de ser un país soberano , de tomar sus decisiones y, al mismo tiempo, Venezuela no necesita ser acusada de cosas", señaló el mandatario brasileño sin hacer mención específica a Estados Unidos.
Por su parte, el presidente Hugo Chávez rechazó las acusaciones vertidas este lunes en un informe del Departamento de Estado estadounidense, de que Caracas no respeta los derechos democráticos.
"Aquí no hay ninguna persecución de ningún tipo, sí hay presos, pero hubo un golpe de estado, un sabotaje petrolero", afirmó el mandatario, quien fue separado del poder durante dos días por un movimiento cívico militar en abril de 2002 y luego debió enfrentar un paro petrolero de dos meses.
La oposición venezolana acusa a Chávez de perseguir y encarcelar a sus adversarios y de haber promulgado recientemente una ley de medios para "amordazar" la libertad de expresión.
Alianza estratégica
Los objetivos declarados de la cumbre eran fortalecer los lazos políticos y comerciales entre España y América Latina y desarrollar alianzas que favorezcan la construcción de un mundo "multipolar" que haga contrapeso a la preeminencia estadounidense.
La cumbre cobró valor estratégico para Venezuela, en un momento de alta tensión con EE.UU.
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Pero particularmente para Venezuela, el encuentro cobró un valor estratégico, en un momento de alta tensión en las relaciones entre Caracas y Washington.
Tras la reunión, el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, continuará su visita oficial en Caracas donde tiene previsto firmar este miércoles la venta de equipamiento militar a Venezuela.
Ante la preocupación expresada por diplomáticos estadounidense de que la operación pueda desestabilizar el equilibrio militar en la región, Rodríguez Zapatero dijo que España tiene "una política de cooperación con los países iberoamericanos" y que la venta de fragatas a Venezuela se enmarca en esa política, "que es igual para todos los países latinoamericanos, incluida Colombia".
"Sabe el presidente Uribe que España es un firmísimo aliado en su titánica y ejemplar tarea por conseguir la paz, acabar con el terror, el narcotráfico, que sólo producen dolor, muerte, destrucción y desesperanza para los pueblos", agregó el mandatario español.