A su paso por la isla colombiana de Providencia la tormenta tropical fue elevada a huracán categoría 1 en la escala Saffir-Simpson. Vientos de hasta 120 kilómetros (km) por hora hicieron volar techos, derribaron árboles e interrumpieron las comunicaciones en la pequeña isla de 5.000 habitantes.
Beta se desplaza con lentitud hacia Nicaragua.
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"Hay daños considerables en todos los hogares, pero creemos que no hay muertos ni heridos", señaló el capitán Germán Collazos, director de puertos de Providencia.
La Capitanía de Puertos añadió que la tormenta había golpeado el sur de Providencia con mayor intensidad generando olas de gran altura; éstas, no obstante, fueron contenidas por una barrera coralina.
Beta avanzó lentamente -a 8 km por hora- modificando el rumbo previsto originalmente, razón por la cual las costas de la isla de San Andrés, también al norte de Colombia, no resultaron tan afectadas.
El último reporte emitido por el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos a las 0900 GMT indicaba que Beta se encontraba localizado a 235 km al sureste de Cabo Gracias a Dios, en Nicaragua, con vientos sostenidos de 130 km por hora.
Continuaba moviéndose con lentitud, en dirección noroeste hacia América Central, a 5 km por hora.
Los pronósticos indican que en las próximas 24 horas el huracán podría fortalecerse alcanzando la categoría 2 antes de que llegue al este de las costas nicaragüenses que limitan con Honduras este domingo.
A la espera
La montañosa geografía de Providencia escapó de las inundaciones previstas por las lluvias torrenciales que ocasionarán los 25-38 centrímetros de pluviosidad se espera caigan como consecuencia del paso del fenómeno natural.
El ejército nicaragüense se trasladó a la costa para ayudar con las labores de evacuación.
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Entre tanto las autoridades nicaragüenses han evacuado a miles de residentes en medio de la alarma emitida ante el avance del huracán. Cientos de personas, entre quienes se encuentran indígenas Miskitos de la región, ya se encuentran en albergues.
Fuertes lluvias empezaron a caer el viernes en Puerto Cabezas, ubicado a 400 km de Managua, donde aproximadamente 32.000 residentes se preparaban para la llegada del huracán. Efectivos militares se trasladaron a la zona para colaborar con las preparaciones.
Beta es la tormenta número 23 formada en el océano Atlántico en una temporada récord, en la que ha sido necesario recurrir al alfabeto griego para seguir con la costumbre de catalogar a los huracanes con nombre propio después de que Wilma agotara las opciones.
Alpha fue el antecesor de Beta y el sucesor de Wilma, y a su paso por el Caribe dejó al menos 25 muertos.