En medio de fuertes medidas de seguridad, las autoridades colombianas extraditaron a Estados Unidos a Omaira Rojas Cabrera, conocida como "Comandante Sonia", una integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC) a quien se acusa de "pieza clave en el negocio del narcotráfico" de esa organización.
La mujer es acusada de ser jefe financiera de las FARC.
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Según las autoridades, Omaira Rojas es la jefe de finanzas del bloque sur de las FARC y
estaba a cargo del tráfico de drogas de la principal guerrilla izquierdista del país.
Un comunicado del gobierno colombiano explica que la guerrillera, también conocida con los nombres de Nayibe Rojas Valderrama y Omaira Rojas Cabrera, es "requerida por la Corte Distrital de Estados Unidos para que comparezca en juicio por el cargo de concierto para importar, fabricar y distribuir cinco kilos o más de cocaína a ese país".
"Sonia" fue capturada en febrero de 2004 en las selvas del sur del país, y ha sido custodiada fuertemente en prisiones de alta seguridad, pues según las autoridades, las FARC ordenaron ejecutarla o rescatarla para evitar su
extradición.
La defensa de la guerrillera presentó el recurso de "reposición" ante el
presidente Álvaro Uribe, pero el gobierno lo negó y ratificó su extradición.
Acuerdo en dificultades
Con la extradición de "Sonia" parece alejarse cada vez más el posible
intercambio de guerrilleros presos por civiles y militares secuestrados.
Las FARC han señalado en varios comunicados que entre sus "canjeables" estaban
"Sonia", y del líder guerrillero, Ricardo Palmera, alias "Simón Trinidad", extraditado en diciembre pasado.
"Simón Trinidad" fue extraditado en diciembre pasado.
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"Uno puede decir que el intercambio se dificulta porque esto quiere decir que el
Estado no tiene ninguna voluntad de hacer el acuerdo humanitario", dijo a la
BBC, Alejandro Ramelli, experto en Derecho Internacional.
El intercambio busca liberar a más de 400 guerrilleros presos, a cambio de
cerca de 60 policías, militares, y dirigentes políticos secuestrados por las
FARC, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, y tres
contratistas estadounidenses.
"Pero al mismo tiempo, viéndolo desde otra perspectiva, si ya no son los
grandes líderes sino guerrilleros rasos, el Estado también podría
pensar que no tiene un costo tan alto, políticamente hablando, liberar a
esas personas que si liberan a un jefe de un bloque de las FARC", añadió Ramelli.
¿Paz o extradición?
El mecanismo de las extradiciones ha sido utilizado por el gobierno de Uribe
para presionar las negociaciones de paz.
En diciembre, ante la extradición de "Simón Trinidad", Uribe ofreció suspender su entrega a Estados Unidos a cambio de la liberación de
algunos secuestrados y voluntad para negociar el acuerdo, pero las FARC descartaron la propuesta.
Entretanto, el gobierno ha suspendido las órdenes para extraditar a los
líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, principal grupo
paramilitar del país, entre ellos a Salvatore Mancuso.
La suspensión se mantendrá condicionada a la voluntad de paz y permanencia
de los jefes de las AUC en los diálogos que sostienen con el gobierno
desde hace más de dos años.