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Miércoles, 12 de octubre de 2005 - 05:04 GMT
Caminando sobre la muerte

Mariusa Reyes
BBC Mundo, enviada especial a Guatemala

La escuela de Panabaj (Foto Mariusa Reyes)
La aldea de Panabaj, en Santiago de Atitlán, ya no existe.
En la aldea de Panabaj, en Santiago de Atitlán, es donde la tragedia que vive Guatemala adquiere su máxima expresión.

La aldea ya no existe. Donde antes había una comunidad maya, viva y activa, ahora sólo hay destrucción y devastación. Se cree que la mayoría de sus pobladores murieron. Sus cadáveres quedaron enterrados bajo el alud, provocado por las torrenciales lluvias que la tormenta tropical Stan dejó a su paso.

Esto que se ve aquí es lo real. Hay que verlo para entender lo que pasó. Hay que estar aquí para oler la fetidez de los cadáveres descompuestos, que aunque deben estar enterrados a varios metros de profundidad, igual el hedor se escapa hacia la superficie.

Hay que escuchar el llanto desesperado de los pocos familiares que aún permanecen aquí, empeñados en tratar de desenterrar a sus muertos, para volverlos a enterrar después, pero como debe ser, de acuerdo con sus ritos y tradiciones indígenas.

Sobrevolando un pueblo fantasma

La corresponsal de BBC Mundo en lo que fue el campo de fútbol de Panabaj (Foto Mariusa Reyes)
El fuerte olor de descomposición obliga a utilizar una mascarilla.
Viajé hasta aquí desde Ciudad de Guatemala, acompañando al presidente Oscar Berger y la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, para hacer un recorrido por lo que sin duda alguna es la zona más afectada del país.

Dos helicópteros nos llevaron hasta la costa del Pacífico guatemalteco. En uno íbamos sólo dos representantes de medios internacionales. En el otro, iba la comitiva presidencial. Fue en estos aparatos que pudimos sobrevolar lugares a los que por tierra todavía resulta dificultoso llegar, sino imposible.

Uno de esos sitios es Santiago Atitlán y esta aldea de Panabaj, que de pronto adquirió notoriedad, aunque por razones absurdamente trágicas.

A medida que nos aproximamos al Lago de Atitlán, se me vienen a la memoria algunos datos que leí en mi guía de viajes de Guatemala, sobre esta parte del país.

Antes de que ocurrieran estos deslaves, Santiago Atitlán era descrito como el poblado más grande e importante de todos los que se asientan a orillas del lago. La aldea de Panabaj, apenas a un kilómetro del centro de Santiago, era considerada junto con Tzanchaj, la cuna de la cultura maya del altiplano guatemalteco.

Pero lo que leí antes no se asemeja en nada a lo que mis ojos ven ahora. Todo lo que queda de Panabaj son macabros recordatorios de la vida que hasta hace poco más de una semana, hubo aquí.

Destrucción por todas partes

Mujeres que perdieron sus viviendas en Panabaj (Foto, Mariusa Reyes)
Dos mujeres permanecían sentadas frente a su vivienda destruida.
En realidad no hay nada que pueda preparar a uno para tanta destrucción.

A medida que me adentro por lo que debieron ser caminos bien trazados en esta aldea, pero que ahora el lodo los ha borrado, el fuerte olor de descomposición me obliga a ponerme una mascarilla. La fetidez es insoportable. Lucho conmigo misma para no vomitar.

A ambos lados de lo que fueron pequeñas callejuelas, las humildes viviendas de los pobladores fallecidos, están enterradas hasta la mitad o, en muchos casos, hasta el techo.

Dos mujeres están sentadas frente a su vivienda destruida. Sus miradas perdidas. Sus rostros tristes y angustiosos.

Camino unos metros más y veo algo que sobresale del lodo. Es la parte delantera de un camión que, por lo que adivino, seguramente era un camión de carga.

Se me hunden los pies en el lodo cuando trato de avanzar un poco más allá. Todavía el terreno no está completamente seco. Tengo que ir mirando por donde voy.

De pronto veo, parcialmente enterrado en el lodo, el soporte de resortes o jergón, para el colchón de una cama. Era de noche cuando ocurrió el deslave. Me da escalofríos pensar que alguien dormía plácidamente en esa cama cuando la muerte le llegó de forma brutal e inesperada.

En la cara de Diego, el joven que se me ofreció a guiarme en Panabaj, cuando decidí apartarme de la comitiva presidencial por un rato, noto la tristeza. En su casa tiene albergadas a dos personas que lograron escapar del deslave. De cuando en cuando me dice que no sabe si va a poder seguir caminando conmigo. No soporta el olor. Se cubre la nariz con la camisa que lleva puesta, pero veo lágrimas en sus ojos. No me deja, me acompaña hasta el final.

Camposanto

Vivienda destruida en Panabaj (Foto, Mariusa Reyes)
Todo lo que queda de Panabaj son macabros recordatorios.
Cuando estamos frente a lo que fue un campo de fútbol y que ahora está cubierto del lodo que arrastró a miles de personas hasta aquí, le preguntó a Diego qué piensa de la petición que han hecho algunos en la comunidad de que se declare a este lugar como camposanto. Su respuesta es muy práctica.

"Aquí hay que construir nuevas viviendas, estamos sin nada. Yo creo que es preferible que el dinero se use para eso, para volver a levantar esta comunidad. Yo pienso que este lugar debería dejarse como un cementerio", me dijo convencido.

No tuve valor para entrometerme en el dolor de una señora maya que desesperada lloraba frente a un pedazo de tierra donde ella se imagina quedaron sepultados varios de sus familiares. Me hubiera gustado preguntarle qué pensaba de la idea del camposanto, pero en el dolor que vi en su rostro y en sus gritos suplicantes, quise adivinar que ella no quiere abandonar a sus muertos aquí.

Símbolo de la reconstrucción

De regreso en el parque central de Santiago Atitlán, una multitud se había congregado para escuchar al presidente Berger y a la señora Menchú.

Santiago Atitlán será el símbolo de la destrucción
Oscar Berger
Berger ofreció sus condolencias a los pobladores por la pérdida de sus seres queridos y amigos, y les prometió que los trabajos de reconstrucción de todo el país comenzarían por aquí.

"Santiago Atitlán será el símbolo de la reconstrucción", dijo.

Rigoberta Menchú, que pidió que se respetaran los deseos y tradiciones de las comunidades sobre a la hora de reconstruir el poblado, confesó que había venido a esta zona como turista, pero que ésta era la primera vez que venía a Santiago Atitlán, la primera vez que se encontraba con los miembros de estas comunidades que, al fin y al cabo, son tan mayas como ella.



ESCUCHE/VEA
Guatemala enfrenta una de sus peores tragedias
BBC Enfoque, 10.10.05



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