Donde antes hubo carreteras y caminos, ahora sólo hay ríos desbordados.
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Con la lenta disminución en la intensidad de las lluvias en algunos lugares, el drama de la tragedia que vive Centroamérica luego del paso del huracán Stan comienza a hacerse mucho más evidente.
En Guatemala, imágenes tomadas desde helicópteros que intentan llevar ayuda a personas atrapadas en lugares que permanecen completamente inaccesibles, muestran extensas áreas de terreno completamente inundadas, especialmente en el occidente del país.
Donde antes hubo carreteras y caminos, ahora sólo hay ríos desbordados.
Donde antes hubo cultivos de maíz y tomate, ahora sólo hay agua y lodo. Aldeas enteras han desaparecido y con ellas, se teme, miles de personas.
Muchos de los puentes que antes unían a poblaciones vecinas, han quedado totalmente destruidos.
De las viviendas que todavía quedan, sólo se ven los techos que sobresalen del agua.
Desolación
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MUERTES CONFIRMADAS
Guatemala - 146
El Salvador - 65
Mexico - 17
Nicaragua - 10
Honduras - 4
Costa Rica - 2
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En Santiago de Atitlán, un área muy visitada por turistas de todo el mundo, trabajadores de rescate lograron desenterrar los cuerpos de unas 50 personas que habían quedado atrapadas en una avalancha de lodo y piedras.
Los sobrevivientes de esta tragedia, que ocurrió en medio de la oscuridad de la noche, calificaron lo sucedido en los poblados de Panabaj y Tzanchaj de "apocalíptico" y "devastador".
"La tierra tembló y la trajo la muerte", dijo Julio Urrea, gobernador de Solalá, al confirmar la noticia de los muertos que provocó el derrumbe y que acabó con las dos localidades.
El gobernador Urrea, como otros funcionarios locales y nacionales, hizo un llamado a la comunidad internacional para que proporcione ayuda. "No tenemos ni agua ni comida para darle a los pobladores", dijo.
En Quetzaltenango, la segunda ciudad más importante del país, todavía hay gente atrapada en lo que queda de sus casas.
Varios residentes locales han logrado comunicarse con emisoras de radio y estaciones de televisión para pedir ayuda.
"Llamo para informarles lo que está pasando aquí. No tenemos agua, comida o medicamentos. La gente aquí lleva días sin comer. Necesitamos que alguien venga por nosotros", dijo una señora que llamó a un noticiero de televisión.
En muchos poblados, la gente por su propia cuenta está buscando a familiares desaparecidos. Otros ya han comenzado a enterrar a los que fallecieron.
El reto de la ayuda
Las operaciones de rescate y de envío de ayuda humanitaria a las zonas más afectadas es un reto para las autoridades y los organismos no gubernamentales.
El colapso de la ruta hacia las zonas más afectadas en el occidente del país, en especial las carreteras que conducen a Solalá y San Marcos, impide que los convoyes que transportan suministros lleguen a su destino.
Hasta el momento ha habido algunos intentos de llevar ayuda por vía aérea, pero el mal tiempo ha hecho que estos esfuerzos sean erráticos, no sistemáticos.
No hay lugar seguro para que los helicópteros o las avionetas puedan aterrizar.
El gobierno nacional ordenó que se agilicen los trabajos de reparación de las rutas terrestres bloqueadas para poder hacer llegar víveres y medicinas a los pobladores de las zonas más duramente golpeadas.
Se espera que a partir de este viernes comience a llegar la ayuda internacional prometida por varios países.
Estados Unidos ofreció enviar cinco helicópteros, un cargamento con frazadas y alimentos, así como US$100.000.
El gobierno mexicano también prometió enviar dos helicópteros, y Venezuela ofreció enviar varios equipos médicos.
Las organizaciones de ayuda solicitan especialmente ropa de bebé, agua embotellada, cobijas, sábanas y colchonetas, alimentos como fríjol, arroz y maíz, medicamentos y bolsas plásticas para empacar alimentos.