El gobierno de El Salvador mantiene el estado de alerta en la zona aledaña al volcán Ilamatepec que el sábado hizo explosión, causando la muerte de dos personas.
La situación se ha empeorado por las lluvias causadas por una tormenta tropical.
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Las autoridades indicaron que esperan que la actividad del volcán continúe por lo que mantuvieron la emergencia en un perímetro de 4.000 metros del cráter.
La situación ha empeorado en la zona debido a las lluvias torrenciales producto del paso de la tormenta tropical Stan.
El cráter del Ilamatepec hizo explosión dos veces este sábado, dejando un saldo de dos muertos y pérdidas aún no cuantificadas a plantaciones de café.
Según informaron las autoridades salvadoreñas, las víctimas fallecieron por un deslizamiento de lodo y árboles que causó la erupción, mientras limpiaban un canal en la vía que se encuentran en las faldas del volcán.
Nubes de cenizas
Un campesino busca a dos personas entre los escombros que dejó la erupción de Ilamatepec.
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El cráter de Ilamatepec lanzó, en dos ocasiones, nubes de cenizas, rocas ardientes, magma e incluso agua caliente de una laguna que tiene en su interior.
Algunos expertos locales señalaron que los escombros expulsados habían viajado hasta casi dos kilómetros desde el cráter. Siete personas resultaron heridas por las rocas que cayeron luego de las explosiones de Ilamatepec.
El especialista en materia de volcanes de la Universidad de El Salvador, Francisco Barahona, indicó que el cráter "ya empezó a emanar magma en uno de los lados que da hacia el pueblo de San Blas, mientras que las cenizas están siendo llevadas en los vientos que vienen desde el suroeste".
Desde mediados de septiembre, el gobierno de El Salvador venía preparando una serie de medidas de evacuación para las poblaciones aledañas a Ilamatepec.
Actividad inusual
El volcán, visto en foto de archivo, ahora está en erupción.
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El volcán -también conocido como Santa Ana- tiene un pico de 2.831 metros, ha estado inactivo desde 1920, y se encuentra ubicado a unos 50 kilómetros al oeste de la capital, San Salvador.
Sin embargo, en agosto pasado se empezó a registrar una actividad inusual en su interior, lo que desencadenó las alarmas.
Actualmente, el Sistema Nacional de Emergencia del país centroamericano hizo un llamado a los residentes -unos 10.000- en las áreas aledañas como precaución.
El portavoz del ministerio de Interiores explicó que ya se han trasladado a poco más de 3.000 personas que habitan en zonas de riesgo, las cuales serán desalojadas mediante autobuses privados suministrados por la gobernación de la provincia, además de unos camiones del ejército.
El último estallido del volcán fue en 1920.