Brasil rechazó este viernes una propuesta de un ex funcionario de la Unión Europea (UE) para que recursos vitales como el Amazonas sean administrados por la comunidad mundial.
La vasta Amazonia brasileña es escenario de constantes luchas por el control de la tierra.
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Pascal Lamy, ex comisario de la UE, lanzó su propuesta durante una conferencia de las Naciones Unidas que se celebró esta semana.
Lamy planteó que las selvas tropicales sean consideradas "bienes públicos mundiales" para que la comunidad internacional los pueda administrar en forma colectiva.
Pero el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, condenó la sugerencia y la calificó de prejuiciada.
En un comunicado de la Cancillería, el funcionario aseguró que la propuesta de Lamy subestima la habilidad de los países en desarrollo de proteger sus recursos naturales.
Corresponsales en Brasil señalaron que la sugerencia ha revivido temores entre nacionalistas brasileños que piensan que los países ricos intentan desacreditar la forma en que el país administra su selva tropical.
Ataque directo
En su respuesta escrita, Amorim, lanzó un ataque directo a las aspiraciones de Lamy, quien es el candidato francés para ser director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
"Tales declaraciones son incompatibles con el cargo de director general de la OMC al cual el señor Lamy aspira", añade la declaración.
La propuesta de Lamy surge en medio de la reciente ola de asesinatos en el estado amazónico de Pará, incluyendo el de la monja estadounidense Dorothy Stang.
En los días siguientes al crimen de la religiosa también fueron asesinados al menos tres campesinos y sindicalistas.
Según datos de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), un total de 1.379 personas murieron en Brasil entre 1985 y 2004 por conflictos en zonas rurales, pero sólo 75 casos fueron juzgados, y se condenó apenas a 15 autores intelectuales y 64 ejecutores.
La vasta Amazonia brasileña, que tiene una extensión de 4,14 millones de kilómetros cuadrados, ha sido el escenario de constantes luchas por el control de la tierra.
Algunos expertos estiman que 20% de este territorio ha sido destruida para explotar ilegalmente recursos madereros, o para hacer lugar a explotaciones ganaderas o agrícolas.