El presidente de Brasil, Luis Inacio "Lula" da Silva, volvió a responsabilizar a empresarios del sector maderero por la reciente ola de asesinatos en el estado amazónico de Pará, incluyendo el de la monja estadounidense Dorothy Stang.
"La muerte de los sindicalistas y de la monja (...) no fue por casualidad y es importante que el pueblo lo comprenda", señaló el mandatario brasileño.
"Fue una actitud pensada de algunos empresarios del sector maderero, que se rebelan contra la política que estamos haciendo en Pará", agregó Lula, hablando ante unos 2.000 trabajadores rurales al inaugurar una red de electrificación en el estado de Mato Grosso do Sul.
Lula prometió acciones concretas para restaurar el orden en Pará: "Brasil no es tierra de nadie. Este país tiene gobierno, tiene leyes, y las leyes valen para el presidente y para un pistolero".
"La impunidad acabó"
El mandatario ya había señalado el lunes en su programa quincenal de radio que la violencia en Pará se debe al rechazo de los empresarios a la política del gobierno en materia ambiental.
Dorothy Stang fue asesinada el 12 de febrero. Tres sospechosos fueron arrestados.
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"La impunidad acabó. Y ahora queremos llegar a quien ordenó el crimen", había señalado el mandatario, refiriéndose a la muerte de Dorothy Stang el 12 de febrero.
La policía arrestó tres sospechosos del asesinato de la misionera, que defendía los derechos de los campesinos sin tierra.
El gobierno movilizó 2.000 soldados en el estado de Pará luego de la muerte de Stang, pero la violencia continúa. Al menos cinco personas fueron asesinadas en la noche de este lunes incluyendo dos hacendados, según informa la agencia Reuters.
Por otra parte, en los días siguientes al asesinato de la religiosa también fueron asesinados al menos tres campesinos y sindicalistas.
Conflictos
Según datos de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), un total de 1.379 personas murieron en Brasil entre 1985 y 2004 por conflictos en zonas rurales, pero sólo 75 casos fueron juzgados, y se condenó apenas a 15 autores intelectuales y 64 ejecutores.
La vasta Amazonia brasileña, que tiene una extensión de 4,14 millones de kilómetros cuadrados, ha sido el escenario de constantes luchas por el control de la tierra.
Algunos expertos estiman que 20% de la Amazonia brasileña ha sido destruida para explotar ilegalmente recursos madereros, o para hacer lugar a explotaciones ganaderas o agrícolas.