Strang repetidas veces había advertido sobre continuas amenazas de muerte.
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Brasil busca en la selva amazónica a los sospechosos del asesinato de una monja estadounidense conocida por defender a los agricultores campesinos contra los hacendados y madereros.
Dos hombres armados dispararon tres veces contra la cara de la misionera católica, Dorothy Stang, en un asentamiento aislado en el estado de Pará, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Anapu.
Stang, de 74 años, llevaba más de 30 años viviendo en Brasil y repetidas veces había advertido que recibía continuas amenazas de muerte por su labor en protección del pueblo amazónico.
Reserva selvática
El asentamiento donde la religiosa fue baleada estaba vinculado a una gran reserva estatal para el desarrollo sostenible. Madereros y hacendados han invadido la zona separada para pequeños agricultores.
Fuentes oficiales dicen que el asesinato dejó indignado y perplejo al Gobierno de Brasilia. El presidente Luis Inácio Lula da Silva ordenó rigurosas investigaciones al respecto.
El Congreso brasileño anunció la creación de una comisión parlamentaria para acompañar las investigaciones.
Strang abogaba por los derechos de los pequeños agricultores.
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El Secretario Especial de Derechos Humanos, Nilmario Miranda, indicó que ya se había identificado a los responsables directos del crimen, así como los autores intelectuales.
El cadáver de la misionera llegó el domingo a Belem para una autopsia. El director forense, Claudio Guimaraes, estimó que los asesinos se encontraban a medio metro de distancia cuando le dispararon.
Fuera de la morgue, decenas de manifestantes de la iglesia y de derechos humanos entonaron himnos y enarbolaron carteles pidiendo el fin del crimen en esa región - una de las más anárquicas del país.
"Como Chico"
La ministra brasileña del Medio Ambiente, Marina Silva, comparó la muerte de Stang con la del sindicalista Chico Mendes muerto a tiros por el hijo de un hacendado en 1988.
"Me ha recordado el asesinato de Chico. Ambos buscaban el mismo ideal. La diferencia es que Chico no llegó a ver la reserva por la que luchaba. La hermana Dorothy por lo menos la vio", dijo la ministra que también fue amiga de Stang.
Por su parte, la embajada de Estados Unidos en Brasil dijo estar "preocupada" por el crimen.
"Confiamos en que habrá una investigación completa", dijo un portavoz de la sede diplomática.
En 2002, la monja dijo a la revista Outside que a diario enfrentaba riesgos por su trabajo en la Amazonía brasileña.
"Las compañías forestales trabajan con una lógica de amenazas (...) Ellos elaboran una lista de líderes, y luego un segundo movimiento aparece para eliminar a esa gente", explicó Stang a la publicación.
Agregó que "si yo llego a recibir una bala (...) nosotros sabemos exactamente quién lo hizo".