El fin de las sanciones europeas aplicadas a Cuba a raíz de la condena de 75 disidentes en el año 2003 ha despertado, como era de esperar, las más variadas reacciones en el ambiente político nacional.
El gobierno continúa criticando las sanciones y presenta el cambio de política casi como una victoria de la diplomacia cubana. Esto se refleja incluso en las declaraciones del canciller, Felipe Pérez Roque.
La disidencia por su parte se encuentra dividida, un sector moderado y de tendencia socialdemócrata lo ve positivamente, mientras la mayoría de los disidentes están contrariados ante la pérdida de representatividad que implica.
La oposición acusa a España de ser el promotor de la nueva estrategia y algunos están tan irritados que incluso amenazan con revisar las inversiones españolas en caso de un cambio de gobierno en la isla.
Las sanciones europeas incluían la invitación de los disidentes a las recepciones diplomáticas y la suspensión de las visitas de alto nivel y del intercambio cultural, cosa muy criticada por La Habana.
Grave error
"Uno de los gravísimos errores que cometió la Unión Europea fue utilizar la cultura como un instrumento para presionar a Cuba, fue un disparate" dijo a la BBC el ministro de Cultura cubano, Abel Prieto.
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Europa tiene que apostar a una estrategia propia, distante de la de Estados Unidos, apoyar una oposición verdaderamente independiente
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La Habana respondió suspendiendo todos los contactos oficiales con las embajadas europeas, a tal punto que el canciller Felipe Pérez Roque se negaba a recibir a los embajadores del viejo continente.
Después de casi dos años sin contactos oficiales, el canciller anunció la normalización de las relaciones bilaterales gracias a "la rectificación de las medidas adoptadas (por Europa) en junio del año 2003".
Sectores moderados de la oposición, como Cambio Cubano, encabezado por Eloy Gutiérrez Menoyo, saludaron la nueva estrategia europea y proponen el inicio de un diálogo político con La Habana.
"A partir del diálogo constructivo se puede lograr algo para la democratización de Cuba, pero por una vía de confrontación consideramos que no se puede hacer nada", dijo a la BBC Gutiérrez Menoyo.
El opositor socialdemócrata afirmó que no se "puede perder de vista que lo que hay en Cuba es una dictadura con la que hay que negociar a favor de los derechos humanos, la excarcelación de presos y de un espacio para una oposición independiente".
Creación de espacios
Para Gutiérrez Menoyo lo importante es crear estos espacios. "Europa tiene que apostar a una estrategia propia, distante de la de Estados Unidos, apoyar una oposición verdaderamente independiente".
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En un momento de cambio el gobierno que tome el poder tendrá en cuenta que en dos ocasiones España ha intervenido a favor de Fidel Castro
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La gran mayoría de los disidentes, sin embargo, ha criticado duramente el cambio de estrategia europea y todos, de forma directa o indirecta, acusan al gobierno español de ser su promotor.
La presidenta de la Asamblea por la Sociedad Civil, Marta Beatriz Roque, afirmo a la BBC que el objetivo de España nada tiene que ver con la democratización de Cuba y la defensa de los derechos humanos.
La economista opositora afirma que una de las razones por la que España promueve el cambio de política es económica.
"Los hoteles que tienen y las empresas mixtas que están tratando de proteger", agregó.
Sin embargo, Roque cuestionó el futuro de estas inversiones: "En un momento de cambio el gobierno que tome el poder tendrá en cuenta que en dos ocasiones España ha intervenido a favor de Fidel Castro".