La crisis que afronta el gobierno boliviano desde hace dos semanas ha derivado en una convocatoria para conformar un gobierno provisional regional en la ciudad de Santa Cruz.
Santa Cruz es considerada el centro económico de Bolivia.
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Una numerosa manifestación callejera proclamó el viernes como gobernador a Rubén Costas, el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, entidad que agrupa a sindicatos, empresarios y otras organizaciones civiles de la región.
El Comité Cívico de Santa Cruz, la segunda ciudad más importante de Bolivia, comenzó hace dos semanas una serie de protestas contra el alza en el precio de combustibles, pero éstas derivaron en el reclamo de autogestión regional.
En un discurso ante miles de manifestantes, Costas convocó a una asamblea para al próximo viernes en la cual supuestamente se conformará "el primer gobierno provisional de Santa Cruz".
"Hoy somos el 25% de la población boliviana. Generamos casi la mitad de los impuestos nacionales y llevamos sobre nuestras espaldas gran parte de la economía", le dijo Costas a la multitud.
Medio millón de firmas
Para respaldar su demanda, el Comité Cívico, liderado por empresarios de la región, entregó a un grupo de parlamentarios medio millón de firmas pidiendo la autonomía.
La movilización convocada por el Comité Cívico ha consistido en una huelga de hambre de medio centenar de personas y la toma de edificios públicos pertenecientes al gobierno central.
El Comité Cívico entregó medio millón de firmas para reclamar la autonomía de Santa Cruz.
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Santa Cruz, situada a 800 kilómetros al este de la sede de gobierno, La Paz, es considerada el centro económico del país.
Ninguna autoridad del gobierno central se ha pronunciado sobre el llamamiento de los dirigentes de Santa Cruz para formar un gobierno provisional regional.
Sin embargo, el presidente Carlos Mesa, en un mensaje a la nación hace casi dos semanas, había advertido que el rechazo al alza de combustibles escondía fines políticos e intereses de pequeños grupos.
Amenaza de renuncia
La proclamación simbólica de Rubén Costas como gobernador de Santa Cruz parece confirmar esa denuncia de Mesa, quien también dijo que renunciaría antes que ordenar la represión de manifestaciones que buscaban provocar la violencia.
En contraposición a la posición asumida por Santa
Cruz, este viernes los alcaldes de las ocho ciudades más grandes de Bolivia, manifestaron su apoyo al gobierno de Mesa.
Rubén Costas fue proclamado gobernador por la multitud.
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"Rechazamos los intentos sediciosos que vienen provocando sectores antidemocráticos y oligárquicos en movilizaciones de clara intencionalidad política", dice un documento firmado por los alcaldes.
Estos fueron elegidos el pasado 5 de diciembre y en conjunto representan un 50% de la votación en las elecciones municipales.
Ricardo Paz, quien fue el coordinador del apoyo de los alcaldes al gobierno, afirmó: "La voluntad popular que representan en conjunto constituye una prueba de que el movimiento de Santa Cruz responde a intereses de pequeños grupos".
Este es el apoyo más significativo que ha logrado Mesa desde que asumió el gobierno hace 15 meses, tras una revuelta popular que derrocó al entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Mesa formó entonces un gobierno sin la participación de partidos políticos y tuvo que enfrentar la tenaz oposición del parlamento, dominado por los partidos que formaban la coalición que apoyaba a Sánchez de Lozada.