Domon y Duquet fueron secuestradas por el gobierno militar argentino.
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En Argentina, un equipo de especialistas forenses identificaron los restos de la monja francesa, Leonie Duquet, quien fue lanzada al mar durante el gobierno militar que estuvo en el poder entre 1976 y 1983.
El cadáver de Duquet fue exhumado en enero pasado, luego de que fuese enterrado en una fosa común en 1977, cuando su cuerpo apareció, junto a otros 11, a la orilla del mar en la provincia de Buenos Aires.
Tres otros cuerpos encontrados en el mismo cementerio, de la localidad costera General Lavalle, están siendo analizados y se piensa que uno puede ser el de otra monja francesa, Alice Domon.
Horacio Cattani, juez de la Cámara Nacional Criminal y Correccional de Buenos Aires, que lleva a cabo una serie de averiguaciones en materia de violaciones a los derechos humanos durante el gobierno militar informó que se había "procedido a rectificar la partida de defunción con la que había sido inhumada" la monja francesa.
Los análisis del cadáver de Duquet los efectuó el Equipo Argentino de Antropología Forense, que fue el mismo que trabajó en los restos de Ernesto "Che" Guevara y que participa en las excavaciones que se llevan a cabo actualmente en Uruguay en busca de desaparecidos.
En 1990, un tribunal de Francia condenó a Astiz a cadena perpetua.
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Recuento
La monja fue secuestrada el 10 de diciembre de 1977 por un grupo dirigido por el entonces capitán de la armada, Alfredo Astiz, y luego llevada a la Escuela de
Mecánica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires, donde funcionó el principal centro de detención del gobierno militar.
Luego, Duquet habría sido lanzada al océano Atlántico y su cuerpo encontrado en la costa.
Astiz fue condenado a cadena perpetua (en ausencia) en Francia por la muerte de Duquet y Domon, y actualmente espera en Argentina el resultado de un nuevo juicio en su contra por nuevos cargos de violaciones a los derechos humanos.
Además de esas muertes, Astiz enfrenta varios cargos por torturas y homicidios durante el régimen militar, pero desde 1976, el ex marino se había beneficiado de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que impedían juzgar a los ex represores en Argentina.
Hasta que en agosto de 2004 el congreso anuló las dos legislaciones lo que permitió que Astiz -así como varios cientos de militares más- pudiesen ser procesados.