Los cancilleres del Grupo de Río, el foro latinoamericano de concertación política, celebran
este viernes su segundo día de consultas en la ciudad argentina de Bariloche.
En este encuentro extraordinario están representados 11 de los 19 países del grupo.
El primer día de consultas estuvo marcado por la situación en Haití. Se espera que en este segundo día se discuta la necesidad de poner un límite justamente a este tipo de cumbres.
Entre los bloques regionales, el Grupo Río, la OEA y la ONU, los presidentes no dan abasto.
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El plan original era que la ciudad sureña de Bariloche fuese la sede de la XIX Cumbre del Grupo de Río, a la cual debían asistir los presidentes de los 19 países miembros.
Pero la imposibilidad de muchos de ellos de asistir, por cuestiones de agenda, hizo que entonces se
reunieran los cancilleres.
La multiplicidad de cumbres presidenciales en América Latina es algo que viene preocupando a los gobiernos de la región.
Al punto tal que uno de los grandes temas de esta reunión en Bariloche es ver cómo se soluciona este problema.
Hechos no palabras
Los cancilleres tienen planeado reunirse este viernes en una especie de cónclave, del cual no saldrán hasta llegar a una solución.
Para entender la seriedad del problema, piénsese, por ejemplo, que varios de los países que pertenecen al Grupo de Río forman parte a su vez de algún bloque regional, como el Mercosur o la Comunidad Andina, y que sus presidentes también deben participar de encuentros anuales de Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, así como de varias reuniones bilaterales.
Con tantos compromisos, no es raro el "cumbrismo", como se ha dado en llamar a este problema, preocupe a los gobiernos. El objetivo parece ser "menos palabras y más acción".
Aunque como señaló este jueves el canciller de Venezuela, Alí Rodríguez, el problema tal vez no sea tanto el número de cumbres, como sus resultados.