Se pensaba que la economía resistiría la crisis política mientras ésta no tocara a Palocci o a Lula.
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El ministro de Economía del Brasil, Antonio Palocci, fue acusado por un antiguo subalterno de haber recibido sobornos cuando era alcalde de la ciudad de Ribeirao Preto.
Palocci, quien ocupó la alcaldía de la ciudad entre 1993 y 1996, y luego entre 2001 y 2002, negó las acusaciones
Según el abogado Rogeiro Buratti, durante su segundo período como alcalde, Palocci recibió 50 mil reales mensuales (unos 21.000 dólares) de la compañía recogedora de basuras Leao Leao.
Buratti -quien se encuentra detenido acusado de lavado de dinero y soborno- fue secretario de gobierno de Palocci entre 1993 y 1994 y luego se desempeñó como asesor de Leao Leao.
Según el fiscal Sebastiáo da Silveira, Buratti dijo que el dinero iba para el Partido de los Trabajadores, al cual también pertenece el actual presidente Luiz Inazio Lula da Silva.
En un comunicado divulgado por su ministerio, Palocci, quien es considerado una pieza clave para la estabilidad de la economía brasileña, negó con "vehemencia" que hubiera recibido "recursos" de la mencionada empresa de limpieza.
Mercados nerviosos
Los mercados brasileños, que hasta el momento habían conservado una relativa calma ante la serie de escándalos que han afectado al actual gobierno de Brasil, reaccionaron con nerviosismo ante las acusaciones contra el ministro de Economía.
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Los mercados
Dólar: subió 4,11%
Real: cayó más del 3%
Riesgo país: aumentó 3%
Bolsa de San Pablo: llegó a caer el 2,8%
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La Bolsa de Valores de San Pablo, que operaba este viernes sin ninguna tendencia definida, se desplomó y llegó a perder 2,8% en su peor momento. El real, la moneda brasileña, cayó más del 3%, su mayor baja desde mayo del año pasado.
El dólar subió el 4,11%, mientras que el riesgo país de Brasil aumentó más del 3%.
Según la agencia EFE, la percepción de los especialistas en las últimas semanas era que, mientras las acusaciones de corrupción no tocaran a Lula o a Palocci, los mercados y la economía en general se mantendrían impermeables a la crisis política. Eso parece haber cambiado ahora.
La oposición calificó de "gravísimas" las acusaciones contra el encargado de la economía brasileña y advirtió que si son ciertas el ministro tendría que salir del gobierno.
El escándalo de corrupción que ha golpeado al gobierno y al partido oficialista involucra la financiación irregular de campañas electorales del Partido de los Trabajadores, así como acusaciones de sobornos a legisladores de otros partidos políticos.
La semana pasada, el presidente Lula da Silva pidió perdón a los brasileños por lo ocurrido y aseguró que se sentía "traicionado".