El primer día de una serie de protestas ha transcurrido pacíficamente en Bolivia, tras el anuncio del presidente Carlos Mesa en sentido de que prefiere renunciar antes que ordenar una represión violenta contra los ciudadanos.
El presidente Mesa enfrenta una difícil semana.
|
Los habitantes de El Alto, ciudad vecina a La Paz, cortaron el principal acceso a la sede de gobierno, al inicio de un paro indefinido que exige la rescisión del contrato con una empresa transnacional de provisión de agua potable.
Estos bloqueos dejaron a La Paz sin tráfico con la principal carretera que comunica a la ciudad con el resto del país, pero no ocurrió ningún hecho violento, tal como temía el gobierno.
"Nosotros sólo exigimos que el agua deje de ser un negocio y estamos en contra de la irresponsabilidad de algunos dirigentes que han planteado la renuncia del presidente", dijo Abel Mamani, líder de la protesta de El Alto, que es el principal foco de potencial conflicto.
Varios dirigentes sindicales y empresariales ajenos a la protesta de El Alto, pero paralelamente a ésta, coincidieron en anunciar huelgas exigiendo que Mesa renuncie, en represalia por una subida de precios de la gasolina y el diesel.
Los sin Tierra
El Movimiento sin Tierra anunció la toma armada de propiedades y la Central Obrera Boliviana llamó a una huelga para exigir la renuncia del presidente, pero ninguna de estas dos convocatorias tuvo efecto este
lunes.
El diputado de izquierda y líder de los cocaleros, Evo Morales, anunció su adhesión a la huelga.
|
Mientras tanto, en Santa Cruz, la ciudad boliviana más importantes después de La Paz, dirigentes empresariales agrupados junto a organizaciones civiles han llamado a paralizar actividades el martes y miércoles.
El presidente Mesa aseguró que la subida de los combustibles está siendo usada como un pretexto y que quienes lo esgrimen "persiguen otros fines" que "ocultan intereses que están mucho más lejos que
simplemente discutir si subimos o no subimos los combustibles".
Por otra parte, el viceministro de Gobierno, Gregorio Lanza, ha asegurado que existe una conspiración contra Mesa y que el foco de ella se encuentra en Santa Cruz.