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Policías peruanos cargan las armas de los insurgentes rendidos.
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El presidente de Perú, Alejandro Toledo, anunció que el grupo de reservistas del ejército que protagonizaron un levantamiento durante tres días en el sur del país, depusieron las armas.
Según informes provenientes de la región, los rebeldes abandonaron el cuartel de policía de la ciudad andina Andahuaylas, que tomaron el sábado y donde mantuvieron detenidos a algunos agentes.
Las autoridades militares señalaron que los 17 soldados y policías retenidos fueron liberados, al tiempo que decenas de sublevados abandonaron la estación de policía.
El anuncio de Toledo tuvo lugar horas después del arresto del cabecilla del grupo rebelde, el mayor Antauro Humala, quien fue arrestado junto a uno de sus seguidores mientras negociaba su rendición con la policía.
La operación fue confirmada por el presidente del Consejo de Ministros de Perú, Carlos Ferrero, quien señaló que el líder del autodenominado grupo "Etnocacerista" ya se encuentra fuera de la ciudad bajo custodia policial.
Efecto imitación
Los insurrectos exigían la renuncia del presidente, Alejandro Toledo, a quien acusaban de corrupción.
Humala fue detenido mientras negociaba su rendición.
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El ex ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, dijo que "Humala ha querido imitar acciones espectaculares de otros militares latinoamericanos, como Hugo Chávez en Venezuela y Lucio Gutiérrez en Ecuador, que hicieron intentonas golpistas que los catapultaron a la popularidad y terminaron ganando las elecciones".
Horas antes de su detención, Humala había descartado que sus acciones tuvieran motivos electorales.
El líder de los insurrectos describió a su grupo como "oficiales de mando medio que queremos poner fin al colapso moral de la vieja generación de militares en Latinoamérica que están vinculados al narcotráfico y otros crímenes de guerra".
El domingo pasado, cuatro policías murieron en un enfrentamiento con los insurgentes que mantenían tomada la comisaría.