El número de muertos ascendió a más de 180.
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El dueño de la discoteca donde murieron por lo menos 180 personas y más de 700 resultaron heridas deberá comparecer ante un tribunal.
Omar Chabán, quien se encuentra detenido, será interrogado por una jueza que le ha imputado los cargos de homicidio y lesiones culposas.
Las autoridades también continúan buscando a tres de los socios de Chabán y siguen con el proceso de identificación de los jóvenes que provocaron el incendio dentro del local.
Con anterioridad, decenas de las víctimas del incendio comenzaron a ser enterradas por sus familiares el día de Año Nuevo.
En el cementerio de la Chacarrita se desarrolló una incesante y dolorosa secuencia de sepelios de muchos de los muertos que dejó el siniestro.
Más muertes
En la Chacarrita se encuentra la morgue a la que se llevó la mayoría de los cuerpos de las víctimas y donde se identificaban para entregarlos a sus familiares.
El fuego, ocurrido durante la madrugada del viernes en un centro nocturno situado en el céntrico barrio Once, dejó también más de 700 heridos.
La policía informó que otros dos heridos murieron el domingo.
Las autoridades de salud afirman que hay todavía 263 internados, 117 en estado crítico.
Además, entre los hospitalizados se encuentran nueve niños.
Homenaje
Un altar fue improvisado en memoria de las víctimas.
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A poca distancia del local de la discoteca República Cromagnon y sobre una valla de hierro, argentinos de todas las edades han colocado banderas, imágenes religiosas, flores y velas encendidas para improvisar un altar en memoria de las víctimas.
En el piso han desplegados zapatos, mochilas y ropa que perdieron los jóvenes que intentaban escapar del siniestro.
Al atardecer, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo García Allí, ofició allí una misa a la que asistieron cerca de 2.000 personas.
Manifestación y renuncia
Poco después, centenares de personas, entre ellas amigos y vecinos de las víctimas, marcharon hasta la Plaza de Mayo para reclamar que se castigue a los responsables de la tragedia.
Los manifestantes también pedían la renuncia del jefe de Gobierno de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, cuestionando la forma en que se otorgan permisos a clubes como República Cromagnon, que funcionaba en condiciones de riesgo.
"Asesinos" e "Ibarra, Chabán, la tienen que pagar", gritaban algunos.
Horas más tarde presentó su renuncia el secretario de Justicia y Seguridad Urbana del Gobierno de Buenos Aires, Juan Carlos López.
"Cuando hay una tragedia de esta magnitud, alguien tiene que asumir sus responsabilidades y dar un paso al costado", dijo.
Prohíben recitales
Según las autoridades, el incendio se desató cuando tres jóvenes, todavía no identificados, lanzaron una bengala que impactó contra una tela que colgaba del techo.
Poco después del siniestro, el jefe de Gobierno de Buenos Aires dio a conocer que la puerta de emergencia de la discoteca estaba cerrada "con alambres y candados".
"De haber estado abierta esa puerta se hubiera evitado la muerte de mucha gente", dijo Ibarra.
Además, sostuvo que la cantidad de público asistente "casi con seguridad" excedió la capacidad del lugar.
Según distintos medios de prensa local, en el club nocturno, cuya capacidad era de 1.037 personas, había por lo menos el doble.
A raíz de la tragedia, que tuvo lugar durante la presentación del grupo de rock Callejeros, el gobierno capitalino prohibió la realización de recitales en locales similares.
"Panorama dantesco"
El corresponsal de la BBC en Buenos Aires, Martin Murphy, dijo que el panorama que se vivía en la madrugada del viernes frente al local incendiado era dantesco, con escenas de desesperación que se trasladaron a hospitales y morgues.
Las autoridades argentinas calificaron al hecho como uno de los más trágicos en la historia del país.
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Fue un infierno, fue horrible. Se apagó la luz y no veíamos para donde teníamos que correr
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La mayoría del público eran jóvenes, aunque testigos dijeron que también había niños y mujeres embarazadas.
Entre las víctimas mortales estuvo la esposa del gerente de la banda Callejeros y la del cantante fue internada en terapia intensiva.
Según el relato de quienes estaban en el local, cuando la bengala arrojada prendió fuego en el material inflamable que cubría el techo, la electricidad se cortó y se desató el caos.
"Fue un infierno, fue horrible. Se apagó la luz y no veíamos para dónde teníamos que correr", dijo una de las jóvenes que logró escapar del lugar.
Hubo avalanchas, cuando la gente intentaba salir, y muchos murieron en el camino, asfixiados.
Bomberos y ambulancias acudieron al lugar y, debido a la cantidad de heridos, se llegaron a usar vehículos policiales para trasladarlos a hospitales.
Tras la tragedia, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires declaró tres días de luto.
Además, representantes de distintos países enviaron sus condolencias al presidente de Argentina, Néstor Kirchner.
El papa Juan Pablo II también expresó su dolor por la tragedia.