Un contingente integrado por cientos de policías y soldados peruanos rodea la comisaría que ocupa el grupo armado Movimiento Etnocacerista para exigir la renuncia del presidente Alejandro Toledo.
Toledo declaró en estado de emergencia el departamento donde se encuentra Andahuaylas.
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El presidente Toledo anunció en una rueda de prensa que está "en el comando de este operativo que espero termine bien".
El mandatario declaró un estado de emergencia de 30 días en el departamento de Apurímac, donde se encuentra Andahuaylas.
Eso significa que quedan suspendidas algunas garantías constitucionales, como el derecho de reunión, la inviolabilidad de domicilio y el arresto sólo por mandato judicial.
El local policial de la ciudad de Andahuaylas, situada a unos 900 kilómetros al sureste de Lima, fue ocupado violentamente en las primeras horas del sábado, mientras se celebraba el Año Nuevo, por unos 150 integrantes del Movimiento Etnocacerista, dirigidos por el militar retirado Antauro Humala.
Toledo, quien se encontraba de vacaciones en un exclusivo balneario en el norte de Perú, suspendió su descanso para regresar a Lima, y convocó a sus ministros para una reunión de emergencia para analizar la situación.
Siete personas resultaron heridas durante el asalto. El grupo rebelde mantiene secuestrados a 10 policías y se apoderó de sus armas.
Entre las personas que sufrieron heridas de bala, hay cinco policías, uno de los cuales se encuentra en estado crítico. Dos civiles fueron alcanzaros por proyectiles y uno de ellos está grave.
Enfrentamiento nocturno
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No abandonaremos la comisaría hasta que renuncie Toledo, pero también estoy dispuesto a dialogar
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El líder de los insurgentes declaró a la agencia de noticias Reuters que la comisaría está cercada por unos 800 policías y 600 soldados.
"Yo preveo que va a haber un enfrentamiento en la noche", agregó Humala a Reuters por la vía telefónica.
Por su parte, el gobierno aseguró que tiene "suficientes elementos" policiales y militares para una "acción disuasiva de carácter definitivo" contra la rebelión.
El presidente del Consejo de Ministros, Carlos Ferrero, declaró durante una conferencia de prensa, que esa acción "disuasiva" se llevará a cabo "en las próximas horas, quizás un mínimo de días".
Según indican distintos reportes que llegan desde Perú, la mayoría de los asaltantes son reservistas del Ejército y algunos vestían militares en el momento del asalto.
Dispuesto al diálogo
Según Humala, Toledo es "un delincuente" que tiene a su vez "ministros delincuentes".
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En un mensaje radial, después de realizar el copamiento, Humala mantuvo un diálogo telefónico con una radio local.
"No abandonaremos la comisaría hasta que renuncie Toledo, pero también estoy dispuesto a dialogar", dijo a la emisora RPP.
Según Humala, Toledo es "un delincuente en palacio de gobierno, que tiene a su vez ministros delincuentes".
El dirigente etnocacerista reclamó también que se ponga fin al ingreso en Perú de capitales provenientes de Chile, ya que -según consideró- el país está invadido de dinero de ese origen.
Además, se manifestó en contra del pase a retiro de más de 250 miembros de las Fuerzas Armadas peruanas, entre los que se encuentra su hermano, Ollanta Humala, antiguo jefe de los etnocaceristas.
"Subversivos"
El grupo armado reclama la renuncia de Toledo.
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El primer ministro peruano, Carlos Ferrero, respondió asegurando que "el gobierno no permitirá que un grupo subversivo pretenda, por la fuerza y el terror, apropiarse del bienestar de las ideas y del poder que nadie les ha dado".
Además, los acusó de querer "quebrar la unidad de las Fuerzas Armadas" y los ligó "al narcotráfico y a la delincuencia".
No es la primera vez que este grupo actúa.
En octubre de 2000, los etnocaceristas protagonizaron un levantamiento contra el entonces presidente Alberto Fujimori. Por ese entonces, eran comandados por el hermano del actual jefe, Ollanta Humala.
El Movimiento Etnocacerista, descrito por algunos medios como "ultra nacionalista", está a favor de la nacionalización de la industria local y la legalización de la hoja de coca.
Toledo termina sus cinco años de mandato, en julio de 2006.