Los bolivianos se preparan para empezar el año con protestas.
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Sindicatos y organizaciones sociales de Bolivia comenzarán la primera semana del 2005 con protestas que incluyen paros por tiempo indefinido y bloqueos de carreteras.
Las medidas fueron dispuestas luego de que el presidente Carlos Mesa anunciara el retiro parcial de una subvención estatal a los combustibles, lo que se traduce en un aumento de su precio entre 10% y 23%.
El jueves por la noche, el mandatario justificó su decisión en que esto le permitiría al Tesoro General de la Nación generar recursos para que el país negocie en mejores condiciones el apoyo internacional.
Las federaciones de transportistas fueron las primeras en reaccionar. Posteriormente se unieron otros sectores, incluyendo la Central Obrera Boliviana (COB).
Su secretario general, Jaime Solares, anticipó que en las protestas que comenzarán este lunes se exigirá la renuncia del presidente. "Vamos a expulsar a patadas a este gobierno impopular y hambreador", dijo el dirigente.
Contrabando y FMI
El déficit baja pero la impopularidad de Mesa aumenta cada vez más.
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El gobierno sostiene que la subvención estatal que desde el 2000 se realiza a los combustibles provocó dificultades fiscales y un creciente contrabando a países vecinos, debido a la diferencia de precios.
La decisión elevó un 10% el precio de las gasolinas (la más barata cuesta desde este viernes 46 centavos de dólar el litro) y en 23% el del diesel (49 centavos de dólar), mientras que el del gas licuado para uso doméstico no se vio afectado.
Pero los sindicalistas refutaron los argumentos diciendo que el gobierno no hizo nada para luchar contra tal contrabando al tiempo que reclaman la nacionalización e industrialización del gas y el petróleo.
Semanas atrás, el Fondo Monetario Internacional (FMI) suspendió un acuerdo de mediano plazo con el gobierno de Mesa indicando que Bolvia no había hecho lo suficiente para incrementar sus ingresos.
El actual mandatario asumió el poder luego de que el malestar social y una ola de protestas forzaran la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Aguando la fiesta
Sánchez de Lozada se vio forzado a renunciar en 2003.
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La austeridad fiscal que aplicó Mesa, le permitió reducir el déficit desde 8,3% del PIB del 2003 a 6,1% en 2004 con la expectativa de llevarlo a 5,5% en el año que comienza.
Para algunos analistas estas políticas repercuten directamente en su impopularidad, en especial teniendo en cuenta los tiempos de las decisiones.
"Fue una noticia muy dura y el gobierno nos aguó el Año Nuevo", comentó un dirigente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
Por su parte, el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Roberto Mustafá, calificó el anuncio del jueves como "sorpresivo y brutal. "Nosotros estamos de acuerdo con el fin de las subvenciones, pero esto debía hacerse gradualmente", expresó.