El fin del régimen de cuotas para la exportación de productos
textiles no quita el sueño a los empresarios brasileños del sector, pese al
profundo cambio que provocará en el comercio mundial de prendas y
confecciones.
Textiles de Brasil: a paso firme y con confianza, a pesar de los cambios en el sistema de cuotas.
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El régimen se extinguirá el próximo 31 de diciembre y desde el día siguiente
ya no habrá cupos para el comercio mundial de textiles y vestidos.
"Eso alterará las condiciones del mercado mundial", dijo a la BBC Domingos Mosca,
coordinador internacional de la Asociación Brasileña de la Industria Textil
y de la Confección (ABIT) que, sin embargo, evaluó que para la poderosa
industria textil de Brasil los cambios serían mínimos.
Según Mosca, los países perjudicados por la eliminación del régimen serán
aquellos cuya industria textil ha sido creada como fruto de la "migración
artificial" que provocaron las cuotas.
Bangladesh, "condiciones trágicas"
Al impedir que toda la demanda
de los países ricos se atendiera con productos provenientes de China o la
India, la producción se desplazó a otros países como Bangladesh.
"Es claro que países como Sri Lanka, Bangladesh, los de América Central y el
norte de África tenderán a perder, porque ya no habrá límites a China o la
India. Y serán perdedores en condiciones trágicas, porque si países muy
pobres como Bangladesh pierden su industria de vestuario la crisis social
puede ser muy grave. Esos países tienen razones para preocuparse", evaluó
Mosca.
Los grandes ganadores con el fin de la vigencia del régimen serán China y la
India, según el pronóstico del empresario, para quien, la situación de la
industria textil brasileña continuará sin cambios bruscos.
La ventaja del algodón
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La industria textil de Brasil emplea a un millón y medio de personas y su
facturación total considerando toda su cadena productiva llegará a US$ 25.000
millones en el 2004, según datos de ABIT
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"Brasil no ha desarrollado una industria textil y de confección de vestuario
por una migración artificial. La industria brasileña es competitiva, se
apoya en un gran mercado interno y se ha modernizado en los últimos años",
explicó el representante de ABIT.
"Además es una industria fundamentalmente basada en la materia prima
algodón, de la que Brasil es uno de los principales productores mundiales",
agregó.
Fuentes diplomáticas brasileñas evaluaron que el fin del régimen causará sin
duda un redimensionamiento de la participación de los países en el mercado
internacional y las empresas deberán descubrir las mejores estrategias para
crecer, en un sector que mueve a nivel mundial cerca de US$ 400.000 millones al año.
Para los empresarios textiles de Brasil, la desaparición del régimen
significará la eliminación de barreras cuantitativas a sus exportaciones, lo
que les beneficiaría, aunque también podría provocar una caída de los
precios de sus productos por una mayor oferta a escala mundial.
Traslado a México
Otros países que podrían beneficiarse son aquellos con acuerdos comerciales
con Estados Unidos o con la Unión Europea, los mayores importadores
mundiales.
Con sus ojos puestos en esos mercados, una de las grandes textiles del país,
Santista, anunció recientemente que podría instalarse en México o en
América Central, si el Congreso estadounidense aprueba un acuerdo comercial
con los países de esa región, que abastece 50% del mercado textil
de Estados Unidos.
Filiales de Santista en otros países, como Chile, país que sí cuenta con un
acuerdo bilateral con Estados Unidos, exportan 80% de su
producción, según explicó a periodistas Herbert Schmidt, titular de la
empresa.
La industria textil de Brasil emplea a un millón y medio de personas y su
facturación total, considerando toda su cadena productiva, llegará a US$ 25.000
millones en el 2004, según datos de ABIT.
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La mayor preocupación que la industria brasileña enfrenta en este momento es
la debilidad del dólar
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Las exportaciones del sector alcanzan los US$ 2.000 millones,
mientras que las importaciones llegan a US$ 1.300 millones anuales,
representando menos del 1% del comercio mundial del sector.
La mayor preocupación que la industria brasileña enfrenta en este momento es
la debilidad del dólar, que se tradujo en una fuerte apreciación de la
moneda local, el real, a niveles máximos en dos años y medio frente al
dólar.
"La debilidad del dólar va a tener un efecto sobre el sector textil, va a
tornar las exportaciones menos interesantes y las importaciones más competitivas, eso
se observa con preocupación", concluyó Mosca.