Según Amorim, el futuro de Mercosur no está bajo amenaza.
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El canciller brasileño, Celso Amorim, desestimó los temores de que el futuro del Mercosur está amenazado por una disputa entre sus dos más grandes miembros.
Sus comentarios se produjeron al inicio de la cumbre de tres días del bloque que se realiza en el mismo lugar donde empezó su historia hace diez años.
Con Argentina y Brasil como protagonistas de los desencuentros, Diego Toledo, de la BBC, empezó por explorar la posición brasileña.
La reunión de la cúpula del Mercosur en Belo Horizonte y Ouro Preto marca el décimo aniversario de la firma del documento que transformó a un grupo de países del Cono Sur en una unión aduanera. Pero la incertidumbre sobre el futuro ensombrece la celebración de la fecha.
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La reunión va a avanzar en temas más simbólicos de lo que efectivamente le gustaría al sector privado
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Los diez años del Protocolo de Ouro Preto, el caul formalizó la configuración actual de Mercosur, aparecen como telón de fondo de un encuentro que debe evitar el asunto más delicado en el camino hacia una mayor integración del bloque: las diferencias comerciales entre Brasil y Argentina.
"La reunión va a avanzar en temas más simbólicos de lo que efectivamente le gustaría al sector privado", anticipa Rubens Barbosa, presidente del Consejo de Comercio Exterior de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp).
La discusión sobre la propuesta de Argentina de establecer salvaguardas permanentes para proteger su industria fue postergada hasta enero y será llevada al Mercosur después de discusiones bilaterales entre Buenos Aires y Brasilia.
Crisis de identidad
En opinión de Mauro Laviola, director de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), las perspectivas para el encuentro en Belo Horizonte y Ouro Preto y para el futuro del bloque "no son nada alentadoras".
Desde 2001 Argentina ha puesto tarifas y cuotas a las importaciones de Brasil.
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"Es más una reunión de cúpula, como tantas otras que se han dado en los últimos tiempos, en las que no se puede avanzar en la integración porque una serie de factores económicos adversos y complicaciones operacionales lo están impidiendo", afirma.
Para Laviola, hasta el mismo estatus del Mercosur está perdiendo sentido debido a la "tendencia a la desintegración" que afecta al bloque y a la tentativa de Argentina de imponer barreras a las exportaciones de Brasil.
"Hoy en día, llamara al Mercosur una unión aduanera es una broma", dice el director de la AEB.
"Nunca llegó a ser una zona preferencial de comercio totalmente estabilizada, mucho menos una unión aduanera".
Hace algunos días, Roberto Giannetti da Fonseca, director de relaciones internacionales de Fiesp, llegó a defender la teoría de que Mercosur debería "dar un paso atrás" y abandonar el concepto de unidad aduanera para limitarse a ser un área de libre comercio.
La propuesta acabaría con la Tarifa Externa Común (TEC), tasa aplicada por el Mercosur a las importaciones de fuera del bloque, y permitiría que los cuatro socios (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) negociasen acuerdos comerciales de manera independiente.
La sugerencia de Giannetti no ha conseguido siquiera el apoyo de la propia Fiesp. El consejo presidido por Rubens Barbosa prefiere adoptar una posición menos radical: solicitar el cumplimiento de las reglas del Mercosur y condenar las salvaguardas permanentes propuestas por Argentina.
"El principal problema que afecta en la actualidad al Mercosur es el incumplimiento de las reglas", afirma Barbosa. "Por lo que he visto, no habrá ninguna decisión que implique una voluntad política de los cuatro países de empezar a abordar ese tema de una forma más razonable, más objetiva", admite el ex embajador.
"Expresión de realidad comercial"
El presidente el Centro Brasileño de Relaciones Exteriores (Cebri), José Batofogo Gonçalves, dice reconocer que "la reputación del Mercosur está comprometida", pero atribuye el problema a "desaciertos coyunturales".
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El Mercosur no es un artificio que está sobreviviendo gracias a la voluntad política
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"La industria argentina no tiene en la actualidad la capacidad de competir con la brasileña", afirma Botafogo Gonçalves, quien fue embajador de Brasil en el país vecino. "Eso crea un clima que no favorece a la imagen del Mercosur".
"La cuestión de las dificultades comerciales es producto de varias décadas de políticas industriales argentinas desastrosas", agrega el presidente de Cebri.
Botafogo Gonçalves descarta, sin embargo, la propuesta de abandono de la unión aduanera y afirma que el mercado argentino es muy importante y no puede ser despreciado por Brasil, que debe registrar este año un récord absoluto en las exportaciones a Argentina (más de US$7.000 millones).
"El Mercosur no es un artificio que está sobreviviendo gracias a la voluntad política", señala el ex embajador. "Es una expresión de una realidad comercial que se ha venido construyendo en el curso de estos diez años".
Acuerdos y ceremonias
Sin definiciones sobre los caminos que el Mercosur va a seguir en el futuro, la reunión de la cúpula en Belo Horizonte y Ouro Preto se tendrá que concentrar en discusiones menos polémicas.
Durante el encuentro, el bloque debe formalizar acuerdos para la reducción de aranceles de importación en el comercio con India y los países de SACU (siglas en inglés que identifican al grupo de naciones del sur de África formado por Sudáfrica, Namibia, Botswana, Suazilandia y Lesotho).
En la reunión también discutirá el fin del cobro de tarifas dobles de importación, la creación de fondos estructurales para transferir recursos a los socios menores del Mercosur y la inclusión de Ecuador y Venezuela como miembros asociados del bloque.
El encuentro, que marca el fin de un período de seis meses en el que Brasil ocupó la presidencia rotativa de Mercosur, debe contar con la presencia de representantes de los países de América del Sur, SACU así como México y Panamá.