El principal líder paramilitar colombiano, Salvatore Mancuso, junto a unos 1.400 de sus hombres entregaron formalmente sus armas a representantes del gobierno en una ceremonia realizada este viernes en el pueblo de Tibú, en el noroeste de Colombia.
Estados Unidos ha reclamado la extradición de Mancuso por cargos relacionados con el narcotráfico.
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Aunque es considerado un hito significativo en la iniciativa gubernamental por desmovilizar a las derechistas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el bloque que lidera Mancuso no es el más numeroso ni su gesto implica necesariamente que vaya a ser imitado por los demás comandantes paramilitares.
La propia situación de Mancuso es bastante compleja, ya que sobre él -y sobre otra decena de jefes paramilitares- pesa un pedido de extradición de Estados Unidos por cargos relacionados con narcotráfico.
El gobierno del presidente Álvaro Uribe ha señalado que dará curso al reclamo estadounidense, pero que no se materializará en la medida en que las AUC se mantengan dentro del proceso de paz.
Sin embargo, minutos antes de comenzar la ceremonia de desmovilización, Mancuso declaró a los periodistas que "yo no estoy sujetando la exigencia de paz del pueblo colombiano a mi extradición".
"Yo estoy avanzando en el proceso de paz, desmovilizando a mis hombres conmigo a la cabeza, independientemente de las incertidumbres que tenga sobre mi propia situación", afirmó.
Esperanzas y dudas
Por su parte, el Comisionado de Paz y representante gubernamental Luis Carlos Restrepo aseguró que "nuestra condición fue y sigue siendo la declaratoria de un cese total de hostilidades como muestra de una voluntad inequívoca de que se abandona la violencia para iniciar los caminos de la democracia".
Se estima que las AUC cuentan con unos 19.000 hombres.
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Pero el senador opositor Antonio Navarro Wolf relativizó la desmovilización parcial materializada este viernes en Tibú.
Wolf, quien en su juventud fue integrante de la guerrilla izquierdista, dijo a la BBC que "Mancuso sólo está haciendo un gesto, por lo que todavía no podemos echar cohetes al aire ni cantar victoria".
"Ya hubo una desmovilización de paramilitares en 1991 y 1992, y después se volvieron a rearmar y crecieron hasta los niveles que tienen hoy", expresó.
Ésta es la mayor desmovilización paramilitar desde que en julio de 2003 el gobierno y las AUC iniciaran el proceso de paz.
Según los acuerdos firmados entonces, el total de los aproximadamente 19.000 miembros de la AUC deberán entregar sus armas para finales de 2005.