Canciller boliviano: "Será la historia la que nos juzgue"
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La renuncia del presidente de Bolivia, Carlos Mesa, le dio un giro inesperado a la XXXV Asamblea General de la Organización de Estados Americanos.
De la noche al día la posibilidad de una gestión del organismo para ayudar a solucionar la crisis política en el país se hizo más factible. Los delegados de la asamblea emitieron una breve resolución en la que instaron a los actores políticos a resolver la crisis de "manera pacífica" y ofrecieron la ayuda del organismo como intermediario.
"Será la historia la que nos juzgue", sentenció el canciller de Bolivia, Juan Ignacio Siles, al pedir la palabra este martes.
Durante la crisis política de estas últimas semanas Bolivia ha mantenido a la OEA a distancia y no ha permitido que el organismo actúe como mediador.
Bolivia se opuso a la reciente designación del chileno José Miguel Insulza como secretario general del organismo debido al reclamo territorial de una salida al mar a través de territorio actualmente controlado por Chile.
Antes no pero ahora sí
Sin embargo, en sus palabras de esta mañana, el canciller boliviano dejó claro que la OEA deberá jugar un papel en los acontecimientos políticos en Bolivia.
"Pido a los distinguidos cancilleres de la región que apoyen a quien por sucesión constitucional le corresponda asumir la presidencia de la república. Pero pido a ustedes seguir con atención el estricto cumplimiento del orden democrático por parte de todos los actores políticos y sociales para que las determinaciones que se adopten se enmarquen en el buen entendimiento entre los bolivianos, la tolerancia, la paz social y la vida humana como valor central de la construcción democrática en nuestros países", señaló el canciller boliviano.
De Bolivia se hablaba más en los pasillos que en la propia Asamblea.
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Una de las piezas clave de esta reunión de la OEA debería ser la denominada Declaración de Florida, una polémica resolución que crea una especie de mecanismo de ayuda a los países democráticos que se encuentren en problemas, como en el caso de Bolivia.
La propuesta inicial fue presentada por Estados Unidos, pero la delegación de Venezuela se opuso vehementemente a elementos de la resolución por considerar que permitiría a la OEA inmiscuirse en asuntos internos de países miembros sin su aprobación.
Al comienzo de la sesión de este martes todavía no había señales de un consenso sobre esa resolución.
Frases de pasillo
Sin embargo, la renuncia de Mesa en Bolivia dio lugar a recriminaciones mutuas entre Estados Unidos y Venezuela.
El secretario de Estado Adjunto para Latinoamérica de EE.UU., Roger Noriega, dijo este martes que desde hace tiempo "es obvio" el perfil del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la crisis de Bolivia.
Por su parte el canciller de Venezuela, Alí Rodríguez, negó rotundamente la acusación estadounidense de una actuación del gobierno de Hugo Chávez en Bolivia.
Roger Noriega encendió el debate con Venezuela.
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"En distintas oportunidades lo ha explicado el gobierno boliviano, y en esta oportunidad el propio canciller de la República de Bolivia, que esta crisis tiene un largo proceso, con distinta intensidad en distintos momentos. De manera que sería absurdo responsabilizar a un gobierno determinado de una situación que ha sido generada por factores completamente internos de Bolivia, hasta donde sabemos", dijo Rodríguez en una rueda de prensa.
En otro orden de cosas, la delegación boliviana realizó esta tarde su tradicional discurso del reclamo territorial de una salida al mar, una presentación que se ha venido haciendo desde hace varios años en la asambleas anuales de la OEA.