Chile ha dado en las ultimas dos semanas pasos dramáticos para enfrentar su pasado de torturas y abuso de poder durante el gobierno militar.
El presidente de Chile, Ricardo Lagos reconoció y aceptó el testimonio de 28.000 víctimas a quienes propone indemnizar de por vida.
Ello, a un tiempo que el Ejército y la Fuerza Aérea reconocieron que la tortura fue una práctica institucional y el general Pinochet volvió a ser despojado de inmunidad, esta vez por el asesinato del general Carlos Prats.
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Chile nos está dando una lección desde el punto de vista de la decisión política de los gobernantes.(...)
También las Fuerzas Armadas han pedido perdón a la sociedad chilena, a los familiares y a las víctimas mismas. Eso no es lo común en el resto del hemisferio

Susana Villarán, miembro del Comité de DD. HH. de la OEA
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¿Es esta la mejor manera de sanar una sociedad herida? ¿Es Chile un ejemplo para otros países de la región?
El program Enfoque, de la BBC, planteó estas preguntas en un debate especial a tres invitados: Cecilia Prats, hija del asesinado general Carlos Prats, ex comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Chile; Horacio Verbitsky, periodista y escritor, presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales de Buenos Aires y desde Perú, Susana Villarán, miembro del Comité de Derechos Humanos de la OEA.
Hablemos sobre el papel de la sociedad civil en este proceso de revisión. Cecilia Prats, ¿qué importancia en el caso de su padre, y de Chile, tuvo el papel de la sociedad civil?
Prats: En nuestro caso, la participación nuestra en la búsqueda de la verdad y la justicia tiene que ver también con la participación como ciudadanos chilenos y la recuperación de la dignidad de Chile.
Cada uno de nosotros que sufrimos y fuimos parte de los horrores de la dictadura también tenemos un deber como parte de la sociedad de mostrar a las futuras generaciones lo que pasó, velar por que se aclare esa verdad para que no se vuelva a repetir en este país lo que pasó.
Con los eventos de las últimas dos semanas en Chile, ¿Usted siente a un nivel personal que se reconcilia con el pasado?
Prats: Yo creo que con los años he sentido que hemos ido avanzando en esa reconciliación con el pasado, porque hemos ido logrando paso a paso cierta justicia respecto a la muerte de nuestros padres.
Ya tenemos en Argentina una persona condenada y en Chile siete procesados por el caso, ahora el desafuero del general Pinochet nos permite que él asuma su responsabilidad en estos crímenes, eso nos va dando una tranquilidad (...) y se está haciendo justicia.
Señor Verbitsky, se dice que en Argentina el papel de la sociedad civil fue fundamental.
Verbitsky: sin duda lo ha sido, a partir de la actividad de los organismos de derechos humanos, ha habido un reclamo constante inclaudicable a pesar de las leyes de impunidad bajo los distintos gobiernos que luego fueron anuladas.
Eso llevó incluso a que se iniciara la causa del juez Garzón en Madrid, que fue iniciada por un grupo de argentinos residentes en España, que ante la imposibiilidad de obtener justicia en nuestro país iniciaron los procedimietnos en España. Luego los exiliados chilenos en Madrid hicieron lo propio.
En el caso de Argentina, ¿Usted diría que la sociedad civil tiene que establecer una dinámica con el poder político? ¿Existe la necesidad de un acuerdo social?
Verbitsky: en la Argentina en este momento hay un acuerdo generalizado en torno a estos temas, que han dejado de ser polémicos, hoy no hay sectores significativos de la sociedad que alcen la voz en defensa de los crímenes de la dictadura.
Incluso hace una década que el ejército ha hecho una autocrítica a través del general Balza equivalente a la que el general Cheyre ha hecho en Chile recientemente.
Este año el almirante Godoy de la Armada ha hecho lo mismo en forma más profunda de lo que ha hecho la Armada chilena al reconocer que se torturó en el buque Esmeralda.
Y desde el poder político, tanto el Ejecutivo nacional como los provinciales están muy comprometidos con la construcción social de la memoria de los sucedido, de manera que sea imposible su repetición, al estilo de lo que ocurrió en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.
Susana Villarán, en el caso de Perú, ¿cómo ha funcionado la sociedad civil?¿Hay algo que marca una diferencia notable con los casos de Chile y Argentina?
Villarán: creo que lo que dice Verbistky coincide con lo que sucede en el Perú. Hemos ganado una batalla y es que hay una actitud en la sociedad de que la búsqueda de la verdad y de la justicia y la reparación de las víctimas son las únicas condiciones en las que nuestras sociedades van a sanar y vamos a tener sociedades estables.
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Hemos ganado una batalla y es que hay una actitud en la sociedad de que la búsqueda de la verdad y de la justicia y la reparación de las víctimas son las únicas condiciones en las que nuestras sociedades van a sanar y vamos a tener sociedades estables
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Y eso fundamentalmente se debe a las organizaciones de derechos humanos que han trabajado incansablemente, y que exigieron a un gobierno de transición la instalación de la comisión de la verdad.
Esto que es fundamental se añade a que tiene que existir dentro del Poder Judicial una autonomía absoluta para juzgar a las personas que cometieron los crímenes.
¿Se puede reconciliar una sociedad cuando las víctimas mismas dicen no estar contentas con lo que decide el gobierno?
Villarán: las víctimas son las que tienen que perdonar. No puede perdonar el Estado a nombre de ellas. El proceso de reconciliación es un proceso muy largo, es un horizonte en el que hay que colocar toda esta lucha.
Sra Prats, hay un sector de las víctimas que critican la decisión del gobierno chileno de las últimas dos semanas, ya que aseguran que no hay reconciliación si no hay justicia.
Y señalan que lo que se cometió en su país es equivalente a crímenes de guerra, por lo cual tendría que llevarse a la cárcel a los responsables.
Prats: hubo un informe en el que se permitió que las personas pudieran dejar constancia de las torturas que sufrieron. Esa fue una primera situación muy buena para las víctimas en relación a que el Estado reconoce lo que sufrieron.
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En cuanto a la Justicia, creo que va a tener que pedirla cada una de las víctimas en la medida de su caso
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Es una primera etapa. Después el presidente Lagos ofreció una reparación. En realidad, nada repara lo que significó para su vida sufrir las torturas que sufrieron, pero el gobierno propone una reparación que va a revisar el Congreso.
En cuanto a la Justicia, creo que va a tener que pedirla cada una de las víctimas en la medida de su caso. No puede haber un juzgamiento general, va a tener que ser caso a caso.
Los antecedentes en el informe van a ser la base para exigir la Justicia e ir a tribunales.
Sr. Verbitsky, cree Usted también que un gobierno hace lo que está en sus poderes, pero la sociedad no quedará satisfecha hasta que cada caso sea visto por la Justicia?
Verbitsky: yo creo que el tema de la reconciliación es un concepto fundamentalmente religioso, no es un concepto laico, republicano.
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yo creo que el tema de la reconciliación es un concepto fundamentalmente religioso, no es un concepto laico, republicano
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Me hace que la pretensión que muchas vecse se ha expresado sobretodo por parte de los victimarios en favor de la reconciliación ha sido una palabre clave para decir impunidad.
Me parece que es irrazonable pretender que las víctimas de atrocidades se reconcilien con quienes las cometieron.
Sí creo que hay una dimensión social de respeto a la ley, de igualdad de todos frente a la ley, de sentirse todos obligados por el Estado de Derecho de respetar los derechos de cada uno que hacen a una sociedad pacificada y viviendo de acuerdo con la ley.
Pero la reconociliación individual, no me imagino a las hijas del General Prats, conozco muy bien a Angélica y a Sofía (...), ellas incansablemente vinieron a buscar justicia en Buenos Aires, no me las imagino reconciliándose con el general Pinochet o el general Contreras. Ni creo que eso sea un valor para la sociedad chilena.
El valor para la sociedad chilena es que el general Cheyre ha reconocido toda la dignidad del general Prats y le ha restituido su dignidad como general del Ejército y que el general Pinochet ha sido despojado de inmunidad y va a ser juzgado. Eso es lo que hace a una sociedad pacificada, civilizada, que se respeta a si misma.
En cuanto a la voluntad política mostrada por el gobierno, es el caso chileno comparable con el argentino?
Verbitsky: son procesos paralelos que tienen puntos en común y de diferencia. Los puntos en común son que ambas sociedades no se conforman con el olvido, con la impunidad y reclaman que los autores de los más graves delitos cometidos en la historia respectiva de ambos países sean castigados (...)
Las diferencias están dadas por el caracter distinto de la inserción militar en los dos países. En el caso de Argentina a partir de la derrota en la guerra de las Malvinas y del fracaso de los planes economicos aplicados durante la dictadura hubo una retirada precipitada de los militares que les impidió negociar los términos de su salida del poder, a diferencia de lo que ocurrió en Chile donde Pinochet retuvo hasta esa decisón histórica del juez español Garzón una cuota muy importante de poder y las Fuerzas Armadas aún tienen las leyes de amarre producto de la Constitución autoritaria que están ahora en trámite de revisión en Chile.
En Chile las FFAA estarían respetando un orden constitucional cívico y el gobierno parece estar actuando con celeridad y el poder judicial con independencia. Sra Villarán, ¿diría usted que estos son ingredientes esenciales para la recuperación de una sociedad herida?
Villarán: porsupuesto. Chile nos está dando una lección, no sólo por la decisión del presidente Lagos de convocar esta neuva comisión para investigar las víctimas de la tortura. Antes se había hecho lo mismo en la comisión Rettie con las personas ejecutadas extrajudicialmente y con los desaparecidos. Había una deuda en este largo proceso de saldar las cuentas.
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las víctimas son las que tienen que perdonar. No puede perdonar el Estado a nombre de ellas
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Chile nos está dando una lección desde el punto de vista de la decisión política de los gobernantes, en este caso del presidente Lagos, no solamente instaló la comisión sino que asumió en un discurso público enteramente sus conclusiones.
Pero creo que lo más importante en relación al resto del hemisferio es la actitud que han tenido las Fuerzas Armadas en relación a este informe sobre la tortura y sus víctimas. Todos han expresado una opinión y han pedido perdón a la sociedad chilena, a los familiares y a las víctimas mismas. Eso no es lo común en el resto del hemisferio.
¿Qué diferencias hay entonces con la comisión de la verdad y la reconciliación en el Perú, qué diferencias encuentra entonces?
Villarán: hay diferencias muy grandes entre la realidad chilena y la peruana. En el Perú lo que hubo fue un conflicto armado interno iniciado por un grupo como Sendero Luminoso, que fue en opinión de la comisión quien cometió la mayor cantidad de crímenes contra los derechos humanos y de lesa humanidad y después vinieron las Fuerzas Armadas y policiales, eso es absolutamente distinto de lo que sucedió en en Chile en donde hubo crímenes de una dictadura militar.
Pero sí tenemos a los líderes de Sendero Luminoso que han recibido una sentencia. ¿Los militares y policías han asumido alguna responsabilidad por su parte?
La policía nacional que también tiene muchas víctimas en su haber tuvo además victimarios, y la policía nacional condecoró el 10 de diciembre del año pasado, el día internacional de los derechos humanos, al presidente de la comisión de la verdad, hizo un homenaje a sus propias víctimas y empezó un proceso de reparación. No fue así, el caso de las Fuerzas Armadas que causó el mayor número de víctimas, hasta ahora no han dicho absolutamente nada, y hemos tenido resistencia de su parte en participar en las audiencias y brindar testimonios a la Comisión de la Verdad.
¿Qué ejemplo concreto nos da Chile?
Chile nos está mostrando que hay un ingrediente político que es fundamental y es la concertación de las fuerzas políticas, que ha estado decidida a impulsar este proceso. Eso es un ingrediente fundamental.
Hoy en día vemos también en Guatemala que el presidente Berger recoge también lo que la Comisión de Esclarecimiento Histrórico planteó e instala la comisión para el plan de resarcimiento nacional.