El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, "descongeló" este jueves las relaciones diplomáticas con España, estancadas desde que la Unión Europea decretara una serie de sanciones contra La Habana el año pasado.
El contacto se congeló luego de que Cuba encarcelara a disidentes y la UE aplicara sanciones.
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El funcionario anunció el "restablecimiento del contacto oficial" con Madrid pocos minutos después de reunirse con el nuevo embajador español en Cuba, Carlos Alonso Zaldívar.
La normalización de las relaciones bilaterales se produce, según Pérez Roque, "como resultado del proceso y de las gestiones de Moratinos", refiriéndose a las iniciativas del canciller español, Miguel Ángel Moratinos.
Las relaciones entre Cuba y la Unión Europea (UE) se habían congelado luego de que Europa aplicara un paquete de sanciones contra La Habana por el encarcelamiento de 75 disidentes en 2003.
Se desconoce cuál será la reacción del resto de los países europeos cuyas relaciones con La Habana continúan siendo nulas por causa de medidas que incluyen el fin de todo diálogo político con Cuba.
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Varios diplomáticos de la UE calificaron el reencuentro hispano-cubano como una total 'sorpresa'
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Por lo pronto, varios diplomáticos de la UE calificaron el reencuentro hispano-cubano como una total "sorpresa" y vaticinaron que ello podría provocar una fuerte crisis en el seno del bloque.
Las relaciones con La Habana estaban en estudio en Bruselas, pero aún no se había tomado una decisión respecto al restablecimiento del diálogo bilateral, aunque Alemania ya había aceptado las gestiones de Madrid.
Próximamente está prevista una reunión de todos los embajadores europeos en Cuba para tratar diferentes asuntos, pero diplomáticos del viejo continente aseguraron que a partir de ahora habrá un solo tema en la agenda: el encuentro Habana-Madrid.
Condena
La crisis entre Cuba y la UE se inicio el año pasado, cuando La Habana detuvo, enjuició y condenó a penas de hasta 28 años de prisión a 75 miembros de la disidencia interna.
Como respuesta, Europa decretó una serie de medidas que incluían, entre otros aspectos, el condicionamiento de la colaboración económica, el fin de los contactos culturales y la invitación de los opositores a las recepciones de las embajadas.
En España, el gobierno socialista ha cambiado la postura hacia La Habana.
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La Habana replicó renunciando a toda ayuda económica europea. Asimismo, los funcionarios dejaron de asistir a las sedes diplomáticas y el canciller eliminó todo contacto con las embajadas de la UE.
La situación se mantuvo inalterada por ambas partes durante más de un año, hasta que el nuevo gobierno español decidió impulsar una política diferente, criticando públicamente las sanciones impuestas por Europa.
Desde la llegada a Cuba del embajador Carlos Alonso Zaldívar se ha percibido ese cambio. Pero su primer discurso en una recepción provocó una enorme irritación entre la oposición cubana.
Varios disidentes abandonaron la sede diplomática cuando el embajador calificó las sanciones europeas como "medidas de dudosa utilidad práctica" y lamentó que en la recepción no hubiera presentes funcionarios del gobierno cubano.
Mientras tanto el canciller español, Miguel Ángel Moratinos, impulsaba en Europa una mayor flexibilidad de parte de sus socios para poder establecer algún tipo de diálogo con Cuba.
El reciente encuentro de los dos cancilleres en la Cumbre Iberoamericana, en Costa Rica, parece haber producido algún efecto en La Habana, que finalmente realizó su primer gesto hacia España.