El mismo presidente Chávez conduce el programa radial dominical "Aló Presidente".
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La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una controvertida ley de medios de comunicación, que los opositores al presidente Hugo Chávez aseguran amenaza la libertad de expresión.
Los impulsores de la norma afirman que lo que se busca es alentar mayores estándares de calidad en la producción de contenidos, proteger a los menores de escenas inapropiadas de sexo y violencia y democratizar el acceso al aire.
Pero los medios de comunicación en el país están extremadamente polarizados entre los estatales que defienden al presidente Chávez y los privados que se oponen ferozmente a él.
Y la oposición, que controla la mayoría de los medios privados venezolanos, insiste en que la nueva "Ley de Responsabilidad Social en Televisión y Radio" sólo pretende silenciarlos.
La crítica más encendida se dirige hacia la cláusula que permite suspender la licencia a aquellos que emitan mensajes que promuevan la disrupción del orden público.
"Esta ley es punitiva de principio a fin... en la práctica, institucionaliza una política de terror en contra de los medios", afirmó Jesús Garrido, diputado del opositor Partido Acción Democrática.
El oficialismo argumenta, en cambio, que lo que realmente preocupa a los dueños de los medios privados es la disposición que los obliga a producir buena parte de su programación en Venezuela, y a que una porción de ella sea realizada independientemente.
"Camisa de fuerza"
Pero las denuncias internas también han sido recogidas por la organización defensora de los derechos humanos con sede en Nueva York, Human Rights Watch (HRW).
José Miguel Vivanco, director ejecutivo de HRW para América, señaló que "esta legislación amenaza seriamente la libertad de expresión".
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La ley busca poner límites al lenguaje inadecuado, el consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y drogas, la agresión a la mujer, la violencia desmedida o el sexo explícito
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"Imponer una camisa de fuerza a los medios no es la forma de promover la democracia", alertó.
La Cancillería venezolana emitió un comunicado donde explica que la ley tratará de poner límites "al lenguaje inadecuado, el consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y drogas, la agresión a la mujer, la violencia desmedida o el sexo explícito".
Y sostiene que la nueva norma "es el fruto de dos años de investigación, análisis y redacción, además de una consulta pública de nueve meses, con valiosos aportes de cientos de personas y decenas de instituciones".
La norma fue aprobada tras seis semanas de debate y una maratónica sesión final de dos días, y el gobierno tuvo que hacer uso de su estrecha mayoría en el Parlamento para conseguir su objetivo.