El presidente de Chile, Ricardo Lagos, recibió un esperado informe sobre violaciones a los derechos humanos durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.
El documento de ocho capítulos y tres tomos incluye un detallado recuento de abusos cometidos entre 1973 y 1989.
Los miembros de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, que redactó el informe, se reunieron durante una hora y media con el mandatario chileno en el Palacio de la Moneda y le entregaron el informe.
Antes de la reunión, Lagos describió el informe como "un paso muy importante para Chile".
"¿Cuántos países se han atrevido a mirar en profundidad su historia? ¿Cuántos países se han atrevido a llegar al fondo de lo que ocurrió? Porque es un país sólido, estable, hemos podido hacerlo", dijo Lagos.
Según un portavoz del gobierno, el presidente comentará el documento "en un plazo prudente".
Torturas
El comandante del ejército reconoció los abusos de la institución durante el gobierno militar.
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La comisión que elaboró el informe recogió 35.000 testimonios en 110 localidades de Chile, y describe algunos de los métodos de tortura y los lugares en los que se aplicaron.
A comienzos de la semana, el ministro del Interior, José Miguel Insulza, hizo un llamado a la Armada y la Aviación para que reconocieran "el carácter institucional" de las torturas a los opositores de Pinochet.
La semana pasada el jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, aceptó por primera vez la responsabilidad en los hechos denunciados.
Nunca antes en Chile una autoridad militar, y mucho menos un comandante en jefe, había reconocido que las violaciones a los derechos humanos eran responsabilidad institucional.
La esposa del presidente Lagos, Luisa Durán, también se unió a los voces que piden aceptar su responsabilidad al resto de las Fuerzas Armadas.
Al destacar la importancia del informe Durán señaló que "los chilenos nos vamos a enfrentar a una verdad dura, que algunos sabíamos, otros no sabían o no querían saber".