El presidente de Cuba, Fidel Castro, fue intervenido quirúrgicamente durante tres horas, luego de la caída que sufrió el miércoles tras pronunciar un discurso en la ciudad de Santa Clara.
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Dadas las circunstancias actuales, era necesario evitar la anestesia general para estar en condiciones de atender numerosos asuntos importantes
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En una carta que él mismo leyó en la televisión cubana después de la operación, Castro relató que se negó a recibir anestesia general porque no quería abandonar sus responsabilidades como jefe de Estado.
Hablando sobre sí en tercera persona, el líder cubano explicó que tenía la rótula fragmentada en ocho pedazos, además de una fisura en el húmero del brazo derecho.
"De común acuerdo, los especialistas y el paciente decidimos proceder a la inmediata operación de la rodilla e inmovilizar el brazo derecho con un sencillo cabestrillo", dijo Castro.
"Los médicos han realizado un trabajo de orfebrería para unir los fragmentos de rótula", agregó.
"Inolvidable"
En su alocución televisiva, Castro destacó que "el paciente solicitó a los médicos que no le aplicaran ningún sedante y utilizaron anestesia por vía raquídea" para adormecer sólo la parte inferior del cuerpo.
"Dadas las circunstancias actuales, era necesario evitar la anestesia general para estar en condiciones de atender numerosos asuntos importantes", añadió.
El líder cubano terminó diciendo que había sido una "una experiencia inolvidable".
La estrepitosa caída de Castro, de 78 años, fue transmitida por televisión en todo el mundo y aumentó las especulaciones sobre su estado de salud.
En Estados Unidos, el portavoz del Departamento de Estado Richard Boucher dijo que el gobierno de George W. Bush "no" le desea una pronta mejoría al presidente cubano.