Las armas pertenecían a su padre quien era un coleccionista.
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Una mujer entregó a las autoridades en San Pablo desde mosquetes hasta morteros heredados de su padre, quien fue un coleccionista de armas.
El cargamento de armas fue recogido de su casa por camión blindado de la policía.
Más de 7.000 armas han sido entregadas en Brasil desde que la semana pasada el gobierno lanzó la campaña en la que paga dinero en efectivo por cada arma.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, Brasil ocupa el cuarto lugar entre los países con mayor número de homicidios, con 40.000 asesinatos cometidos con armas de fuego sólo el año pasado.
Bajo este programa, los pagos van desde US$33 por una pistola hasta US$100 por un rifle de asalto.
Cualquiera puede entregar un arma antes de fin de año sin temor a ser interrogado o acusado de posesión ilegal.
El gobierno de Brasil informó que invertirá US$3,3 millones en este programa en los próximos meses con el objetivo de retirar unas 80.000 armas de las calles.
Pero la policía cree que el número podría ser mayor, deduciendo de los resultados de la primera semana.
Reglas más estrictas
La amnistía es el último paso en el intento del gobierno por reducir los crímenes violentos.
Una ley aprobada en diciembre del año pasado y que entró en vigor este mes, prohíbe el porte de armas en público.
También hace más restrictivas las condiciones para obtener permiso para portar armas.
Asimismo se creó un registro nacional de armas de fuego y se establecieron severas penalidades para los que posean armas sin registro.
El gobierno realizará un referendo en 2005 para decidir si se prohíbe la venta de armas en forma definitiva.