Ésta es la peor matanza desde que Uribe que está en el poder.
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Amnistía Internacional, AI, respondió con dureza a las críticas que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, le hizo a la organización por no pronunciarse con celeridad sobre una matanza de 34 personas al parecer cometida por las FARC.
"Le solicitamos al señor Presidente leer detenidamente nuestros informes antes de lanzar acusaciones infundadas y falsas", dice la organización en un fuerte comunicado emitido en Londres.
Al condenar la masacre de los "raspachines" -personas que raspan la hoja de coca para producir la base de la cocaína- el presidente colombiano dijo:
"Que Amnistía escoja con quién se queda. Si (...) con los que degollaron a los 34 campesinos de La Gabarra. Si (...) con los terroristas que han asesinado a nuestros policías y nuestros soldados, y que causan luto a las familias, o si se queda con las instituciones colombianas y las respeta".
A ésto, la organización defensora de los derechos humanos respondió: "La respuesta es, y siempre ha sido, que Amnistía Internacional se queda con las víctimas de las violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, sea quien sea el autor".
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Le solicitamos al señor Presidente leer detenidamente nuestros informes antes de lanzar acusaciones infundadas y falsas
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Y continúa: "Amnistía Internacional se pregunta si es que el gobierno tiene el mismo compromiso con las víctimas, ¿por qué insiste en la implementación de políticas contrarias a las recomendaciones en materia derechos humanos de la Naciones Unidas?".
La organización, además, condenó la matanza y dijo que de comprobarse que las víctimas fueron muertas en estado de indefensión sería una gravísima violación al derecho internacional humanitario y constituiría un crimen de guerra.
La masacre
La matanza de las 34 personas se produjo el martes pasado, cuando, de acuerdo con testigos y sobrevivientes de los hechos, un grupo armado con brazaletes de las FARC llegó a una hacienda de La Gabarra, Norte de
Santander, en el noreste del país y asesinaron a 34 "raspachines", dejando heridos a siete más.
Uno de los campesinos heridos aseguró que los atacaron acusándolos de trabajar para grupos paramilitares de ultraderecha y no para las FARC.
Aunque la organización guerrillera no se han pronunciado oficialmente sobre el hecho, en un artículo publicado en la página de Internet de la Agencia de Noticias Nueva Colombia, Anncol, que tradicionalmente suele publicar los comunicados y puntos de vista de las FARC, se justifica la masacre diciendo que los 34 campesinos eran realmente "narco- paramilitares".
Guerrilleros y paramilitares se disputan el control de los cultivos de coca, y desde 1999 decenas de "raspachines" han sido asesinados por el conflicto entre estos grupos armados ilegales.