Cuándo, cómo, qué
Activado el referéndum revocatorio presidencial, reactivada también la polémica. Tres preguntas que alimentan la conflictiva vida política venezolana.
La oposición pide que la consulta se lleve a cabo el 8 de agosto.
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Tras un fin de semana de triunfalismos de lado y lado, arrancó la campaña para una consulta electoral que todavía no es oficial.
El debate político en Venezuela se centra ahora en tres puntos: cuándo será, qué se preguntará y cómo se votará el referéndum revocatorio presidencial.
Podría ser el 8 de agosto, si se cumple el ofrecimiento que hizo meses atrás, el presidente del Consejo Nacional Electoral, Francisco Carrasquero.
Pero podría ser el 15 de agosto, si prospera la propuesta de otro de los rectores del organismo, Jorge Rodríguez quien considera que para ese día podría estar ya listo un nuevo - y polémico - sistema automatizado de votación.
No es igual
Para la oposición no da lo mismo unos días más o unos días menos. Según la Constitución si se hiciera antes del 19 de agosto y el presidente fuera revocado habría que convocar elecciones anticipadas en un mes.
Si se realizara después de esa fecha -cuando faltarían dos años para el final del periodo para el que fue elegido Chávez- el mandato lo completaría el vicepresidente. Es decir, hasta 2006.
Enrique Mendoza, líder de la Coordinadora Democrática, la plataforma que agrupa a los partidos de la oposición, insiste en que el CNE deber "honrar" la palabra de Carrasquero.
Mendoza considera que el proceso puede realizarse con sistema de votación manual "sin estar inventando maquinas que nos las conocen ni ellos (el CNE). Es extraño el interés que el ejecutivo ha puesto para que esas máquinas se pongan en funcionamiento.
"El 8 de agosto debe ser porque eso fue un acuerdo, y así se anunció, lo demás es una burla", en cuyo caso el líder opositor amenazó con desconocer al arbitro.
Transparencia
La automatización es defendida por el sector oficial, que considera que le daría más credibilidad y transparencia al proceso.
Chávez y sus partidarios ya arrancaron la campaña.
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El vicepresidente, José Vicente Rangel, aseguró - durante la marcha de apoyo al presidente realizada el domingo en Caracas - que la consulta debe ser automatizada.
En la misma línea, el diputado oficialista Willian Lara, asegura que la Ley del Sufragio y Participación Política establece que los procesos de escrutinio de consultas populares se hacen de manera automatizada.
"La ley no se negocia, la ley se pone en práctica, ese es el deber de los ciudadanos. Aquí no hay nada que discutir, simplemente proceder a hacer la contratación de rigor de la empresa que haga el servicio más confiable para garantizar la transparencia del proceso".
Aunque dicen estar de acuerdo con la necesidad de un proceso confiable, la oposición desconfía de la compañía que vende el sistema de votación que, según denuncias publicadas en la prensa, es propiedad en casi una tercera parte del Estado venezolano.
Autoridades divididas
Simultáneamente, el directorio del CNE tiene posiciones contrarias, que amenazan con agravar la crisis que parece estar viviendo el poder electoral.
El vicepresidente del organismo, Ezequiel Zamora -a quien se vincula con la oposición- estima que debe mantenerse la fecha del 8 de agosto para el revocatorio.
En cuanto a la automatización del proceso dijo que las máquinas "son susceptibles de ser auditados los softwares".
Considera que si gobierno y oposición se ponen de acuerdo en el uso de esos programas de computación permitiría que la consulta sea automatizada.
"¿En caso de que sea manual? Ya tuvimos dos actos de recolección de firmas y dos procesos de reparos, que salvo algunos incidentes, transcurrieron con normalidad, ¿Qué nos hace pensar que el acto de votación en estos referendos revocatorios no transcurrirá de la misma manera?".
¿Y la pregunta?
El último detalle, por ahora, parece ser ¿qué se le va a preguntar al elector?
Hasta ahora la oposición ha venido apropiándose del Sí, en la confianza de que lo que se planteará en la boleta de votación es si se quiere revocar el mandato al presidente.
Pero otros dicen que la pregunta debería ser si quiere que el presidente siga en el cargo, lo que dejaría a los detractores del mandatario con casi dos años de esfuerzo comunicacional y toneladas de papelería desperdiciada.
El costo en papel sería lo de menos. La posible confusión en la mente de muchos votantes podría ser lo que más teman los que quieren a Chávez fuera del Palacio de Miraflores.